El Amor Duele

El Amor Duele

Bienvenidos a 'El Amor Duele'

Hola, lo que vais a ver en un instante es una historia de amor de adolescentes y de amistades que, pudieron serlo en el pasado, o son amigos del alma en el presente. Espero que os guste mi novela, a la que pongo dedicación y tiempo. A quien no le guste, que me lo diga, porque así puedo aspirar a mejorar. Muchísimas gracias por todo :)

domingo, 22 de abril de 2012

El Amor Duele 9


Capítulo 9

Una tarde de Junio, en otro lugar de la ciudad.
Caricias, besos, abrazos, escalofríos, pasiones. Todo se junta esa misma tarde en la cama de Silvia. Juan se siente excitado. Aquello lo necesitaba. Ahora la necesitaba más que nada en el mundo.
Tras ver a la que hace poco creía que era el amor de su vida enrollándose con el hermano de su amante, se siente mal por todo lo que le ha hecho. Ahora sabe cómo se sintió ella al descubrir que él se acostaba con su mejor amiga. Se arrepiente. La ama.
Pero no se puede volver atrás, desgraciadamente. Podría haberle dicho la verdad. Pero no se atrevió. Y la perdió. No hay vuelta atrás. Aún recuerda lo que hicieron aquella noche. Para él, fue especial.
Aún recuerda cuando la conoció… Cuando la vio por primera vez. Siente un escalofrío más. Fue un precioso verano, lleno de besos y caricias.




A finales de Junio del año pasado, en una playa de la ciudad.
Camina por la suave arena solo, sin nadie que le consuele. Siente como la brisa del mar le da en la cara. Ha sido un golpe muy fuerte. Ha pasado eso hace seis meses, pero él siente que fue ayer. Aún sigue suspirando por su aroma, por su pelo, por su sonrisa, por su pasión, por sus besos... Pero le engañó. Se sienta en una fría roca pensando en todo aquello.
Una chica pelirroja, con ojos verdes y mirada apenada se acerca a él. Juan se fija en ella. Tiene una sonrisa preciosa, más que Olivia. La vuelve a sentir, recuerda aquellas dulces y calientes noches en un cúmulo de pasiones. Aquello fue realmente especial.
-Hola.-dice Andrea sacando a Juan de su nube de recuerdos.- ¿Cómo te llamas?
-Juan.
-Vale, Juan, ¿me puedo sentar aquí contigo?
Juan se queda callado mirando a aquella chica de la que aún no sabía su nombre.
-Bueno, quién calla, otorga.- y se sienta en otra roca.- ¿Qué te pasa?
-Bueno, no quiero molestar con mis tonterías.
-No, si no molestas… Es más, me entretendrías un poco en vez de quedarte todo el rato callado…
-¿Y a ti que te importan mis asuntos?
-Vale, tienes razón, mejor me voy…
-No, no… Quédate.- dice Juan cogiéndola del brazo.
Andrea se sienta y escucha todo lo que le ha pasado a aquel chico que decía llamarse Juan.
-Hace… Seis meses y cinco días, me enteré de lo peor que me ha pasado en la vida… Mi novia…Ex-novia Olivia me puso los cuernos con un socorrista de la playa. Me dejó tirado. Era mi primer y único amor… Y se fue, y lo peor es que nunca tuvo la intención de contármelo, lo vi yo con mis propios ojos. Vi como aquél chico moreno y musculoso se abalanzaba a mi novia y como ella se entregaba a él. Yo interrumpí la escena y ella aún me lo seguía negando…
-Lo siento… Yo aún no he salido con nadie, y prefiero no hacerlo.
-Eso pensamos todos. Pero una vez enamorado, no hay quien te diga que no puedes estar con la persona de la que te has enamorado.
Pasan minutos, e incluso horas mirándose el uno al otro sin decir ni una palabra. Es entonces cuando Andrea se acerca a Juan y le da un cálido beso en los labios. Juan no se lo espera y se aleja.
-Ups… Lo siento, no sé lo que me ha pasado…
Entonces Juan se vuelve a acercar y le devuelve el beso. Así, pasaron la mayoría de la tarde abrazados, mirando el anochecer. Y desde entonces, Juan cambió mucho, porque prefirió que en esa relación que se aproximaba, él no iba a ser él el engañado, y que nunca más volvería a pasar por lo mismo.




Una tarde de junio, en un cine de la ciudad.
Andrea se tapa la cara con las palomitas. Le dan mucho miedo esas películas, por muy mala que sea.  Tras el susto, se ríe de miedo y se abraza a Darío, que disfruta viéndola así. Es genial que todo vaya a su favor, pero sabe que no durará mucho tiempo.
Sandra se ha sentado junto a Tamara y Teresa. Al otro lado de Tamara está Luis.
-Tamara, ¿podrías decirle a Sandra que lo siento y que la quiero?
Tamara le hace caso y se lo dice a Sandra.
-Ok, dile que no se tiene que disculpar conmigo, si no con su novia.
Tamara se lo dice a Luis.
-Bien, pues dile que…
-¡Podéis hablarlo vosotros solos, no soy un loro!- chilla Tamara por todo el cine. La gente la manda callar con siseos y con gritos aún más altos y bruscos, así que decide estar atenta a la película.
Teresa está al otro lado de Sandra junto a Edu liándose a besos y achuchones sin enterarse de la película, porque ellos ya viven la suya, llena de amor y calidez.
María y Pablo disfrutan de la película dándose besos con sabor a palomitas y a refresco y dando brincos cada vez que ocurre algo en aquella casa oscura que sale en la gran pantalla.
Al salir del cine, las chicas van al Pull and Bear, mientras que los chicos se meten en el Game, buscando nuevos juegos con los que viciarse con sus amigos. Los chicos nunca crecen.
Al salir todos de las tiendas con un objeto más, van a la tienda de animales.
Andrea ve a un precioso cachorrito de  Yorkshire Terrier:
-¡Aish! ¡Pero qué mono! Yo siempre he querido uno pero… ¡Ahí va! Cuesta un pastón, normal, con lo bonito que es…
-Cariño, es una chica…
-Oh… Da igual, es preciosa, ojalá tuviese dinero… Porque mis padres no dirían que no tuviese esta ricura…
-Yo te la compro...
-¿Sí? ¿Tienes tanto dinero? No, da igual, también tendría que comprarle el pienso y algún juguete para que juegue... Aunque para la comida y el juguete me llega, no me llega para esta preciosidad...
-Perdone...- dice Darío llamando a la dependienta.- Me llevo este cachorro, y póngame la cama mas mullida que tenga, un trasportín, un comedero y pienso.
-Cielo, de verdad que no...
Darío la interrumpe con un beso suave, delicado y perfecto.
-Sólo quiero que seas feliz.- dice lleno de energía, feliz e ilusionado.
-Cariño, no hace falta que me hagas feliz, junto a ti ya soy feliz.
Se dan un beso largo sin darse cuenta de que sus amigos son expectantes de él, y también la dependienta, que había vuelto con lo que Darío había pedido.
Así pues, la tarde fue pasando rápida y feliz para algunos, pero insoportable para otros.
Sandra sigue mal con Luis, nada iba a cambiar, o eso creía ella. En cambio, Pablo y María son felices e inseparables. Mientras, Tamara disfruta que sus amigos sean felices, y no ve el momento de estar igual de bien con una persona que te comprenda y que te ayude en todo momento. Pero ella misma sabe que puede llegar a doler mucho.
 Teresa y Edu siguen camelados el uno por el otro. No ven el momento de irse a casa de alguno para satisfacer las necesidades de ambos.
Andrea y Darío aprovecharon una bonita tarde, perfecta e inolvidable, ya que ella vuelve a casa y duerme con su nueva mascota y pensando un nombre para la mascota. Y al final se decide por Greta, ya que ese nombre le resulta precioso y siempre ha querido un perrito que se llame así.


viernes, 13 de abril de 2012

El Amor Duele 8

Capítulo 8

Una tarde de Junio, en un lugar de la ciudad.
Ha sido un día duro. Esa tarde va a ir al centro con sus amigos, y él va a ir.No espera el momento oportuno para arreglarse y vestirse.
Se pone su brillo de labios favorito y su sombra de ojos dorada que hacen más profundos sus ojos verdes, y se pone su minifalda vaquera que enseña sus piernas perfectas, su top amarillo con estrellitas verdes de palabra de honor y sus zapatos de tacón verdes.Se mira al espejo mientras se pone la espuma de rizos de marca y se pone el rímel y la raya de ojos. Después se pone una diadema de color vaquero a juego con su falda. Perfecta, sí, perfecta.
Andrea está ilusionada con la salida de esa tarde, y no sabe por qué, tiene ganas de verle. No quiere caer de nuevo en brazos de alguien ciegamente, y que esa persona te tire y te deje por otra.
Pero Darío no es como Juan. Es más bueno, más listo, y es guapo. No sabe cómo no pudo fijarse de él hasta ahora. Él la quiere. Y ella está empezando a quererle.
Andrea coge su bolso amarillo de marca y sale por la puerta después de despedirse de sus padres. Ha quedado con sus amigos en el parque del centro. De repente le vibra la blackberry. Le hablaba Luis por el Tuenti.
-Hola.
-Hola, ¿Vas al centro tú también?
-Sí, Darío me invitó.
-Ah, ok, pues nos vemos en el parque del centro.
-Ok, yo ya estoy allí. También están Tamara y Darío. Hasta ahora.
-Hasta ahora.
Andrea se pone aún más nerviosa. ¡Darío ya está allí! Piensa en una buena entrada para impresionarle con su nuevo peinado. Esa mañana se había saltado las últimas clases para hacerse las mechas. Al verse con ellas en casa, supo que le quedaban muy bien con su color de pelo natural y con el de sus ojos.
Llega a la puerta del parque y se saca el kit de maquillaje del bolso y se mira en el espejito. Está aún más perfecta que cuando salió de casa gracias a que no hay viento.
Entra y ve a sus amigos y al chico que le gusta mirando su nuevo look.
-Ho-hola.- dice Darío entrecortado.- me encanta tu nuevo peinado.
-Gracias.- dice Andrea, y sin poder contenerse, le da un beso en la mejilla.
Darío se sonroja y se atreve a acercarse y besarle. Andrea ve sus intenciones, y decide pararle.
-Aquí no, por favor, en otro sitio más… Privado…
Darío coge a Andrea de la mano y corren hacia el centro del parque.
-¿Adónde vais?-Pregunta Tamara sorprendida.
-¡Ahora volvemos!
Llegan a la fuente luminosa, recién limpia, brillante. Se esconden en un arbusto y Darío se va acercando a Andrea, despacio.
 Andrea se siente feliz y enamorada. Abraza a Darío con pasión y le da un leve beso en los labios. Dulce, excitante y precioso para ambos. Se dan otros besos más y millones de abrazos que los estremecen. De repente, Andrea se tropieza y cae junto a Darío en la fuente.
Darío se echa a reír. Siente que uno de sus mejores sueños se hacen realidad: Ella le ama. Sigue riéndose mientras le quita la camiseta a Andrea.
Andrea le quita la camiseta y los pantalones a Darío y siente un escalofrío; el agua de la fuente estaba muy fría.
Alguien se asoma por detrás. Era Juan. Ve como otro hombre que no era él ama a su antiguo amor. -‘’Supongo que me lo merezco’’-piensa lleno de dolor y con miles de lágrimas corriendo por sus mejillas. Se limpia las lágrimas y vuelve al banco de donde había vuelto, donde estaba su amante.
-¿Ya has meado?- dice Silvia con una botella de vodka en la mano.
-Sí. Pero no me gusta mucho este parque. Vámonos a otro sitio.
-Claro, cariño.
Silvia y Juan salen de aquel parque, una borracha, y el otro con el corazón partido.
Mientras, Andrea y Darío se visten. No han llegado a mucho, pues no tenían protección. Pero se llevan de aquella fuente un gran recuerdo que lo tendrán siempre en sus corazones. Vuelven con el grupo, enamorados, felices e ilusionados porque una nueva historia iba a comenzar, pero todas las historias tienen un final, pues, como Andrea y sus amigas sabían, el amor no duele, sino mata.
-¿Dónde estabais? Ya han llegado todos.- dice Tamara cansada de tanto esperar.- ¿Qué hacéis mojados?
Darío y Andrea se miran entre si y se empiezan a reír.
-Nos hemos caído en la fuente.-dice Andrea al fin.
-Vaya tortolitos- dice María abrazada a Pablo.- Yo quiero también a alguien que me haga cosas bonitas…
-Tranquila, cielo, que las tendrás. Te lo prometo.
Se dan un beso largo y tierno en la boca, mientras todos miran, espectadores del gran amor que se procesan.
-Bueno…Cuando queráis…- dice Tamara.- Hay que comprarles ropa a estos tortolitos.- dice dirigiéndose a Andrea y a Darío.
La pandilla sale del parque y se dirige hacia una tienda, donde Darío y Andrea se compran ropa. Andrea se decide por una camiseta palabra de honor rosa, unos pantalones cortos vaqueros ajustados, un bolso vaquero y unas bailarinas rosas. Darío se decanta por una camiseta verde, unos vaqueros y unas zapatillas de Adidas.
 Después llegan al cine y se ponen en la cola de las palomitas.
-Esto…Sandra…- dice Luis intentando hablar con ella.
-¿Si?
-Voy a cortar con mi novia.
-Pues cuando lo hagas, me avisas.
-Esto…Te quiero.
-Y yo, pero no quiero causar molestia en una relación.
-Tú nunca me has causado molestia, créeme…
-Ni tú a mí, pero yo me refería a causarle molestia a tu novia.
-Ya… Pero en el amor todo vale.
-El amor está sobrevalorado. No todo vale en el amor si perjudicas a alguien a quien no quieres perjudicar.
-Ya, pero en el amor casi siempre se daña a alguien, quieras o no quieras, es inevitable no amar a alguien sin hacer daño.
-Yo prefiero hacerme daño a mí misma y no a los demás, y si tú no piensas así no creo que estemos bien juntos.
Luis se aleja de Sandra y se acerca al mostrador para comprarse las palomitas y la bebida.
A Sandra le duele todo lo que está viendo de Luis. No piensa igual que ella. Está viendo que es un auténtico imbécil pero, en parte, tiene razón en algo.
María se acerca a Pablo y le susurra algo al oído. Pablo le coge la mano a María y ésta se ruboriza. Pablo se agacha hacia María y le da un beso en los labios. Largo y bonito. Ambos esperaban este momento desde hacía mucho tiempo.
Teresa y Edu no paran de achucharse y besarse durante todo el camino. Ellos están bien, felices, ansiosos de llegar a casa y estar íntimamente más juntos y más enamorados el uno del otro.
Tamara observa a todas las parejas y suspira. Desea encontrar a alguien con quien ser feliz. Pero no hay prisa. Ella prefiere vivir la vida y pasar de los romances durante mucho tiempo.
Andrea se pega a Darío y le abraza. Ha visto todas las escenas de sus amigos, de su pandilla de toda la vida. Ella sabe más que nadie que el amor puede llegar a hacer mucho daño. Pero también puede llevar hacia la felicidad.

sábado, 31 de marzo de 2012

El Amor Duele 7

Capítulo7

Una mañana de Junio, en un instituto de la ciudad.
Andrea se había separado del grupo para hablar con Darío.
-Andrea, quiero decirte que te quiero en persona, no me basta con habértelo dicho por el Tuenti. Tengo palabras en mi corazón que me gustarían expresarlas con un beso, pero no puedo, porque tú aún no me has respondido, y si me dices que sí, haré todo lo posible para no perderte y cuidarte y amarte como te mereces. Y si me dices que no, te lo volveré a pedir, y así hasta que te enamores de mí, hasta que te des cuenta de que eres lo único que me hace vivir, y que si no estás conmigo, no me imagino un futuro mejor… Te amo, Andrea.
Andrea se queda sin palabras, no sabe qué decir, ni qué hacer en ese momento.
-Darío yo…
-Sé que no me quieres y que Juan ha sido durante mucho tiempo el único motivo por el que ha latido tu corazón, pero yo puedo hacer que todo acabe, te entiendo y si no quieres empezar nada, esperaré, créeme que esperaré.-Le interrumpe Darío.
-Darío, sinceramente, te quiero, sí te quiero, y me ha costado mucho darme cuenta durante todo el tiempo que te conozco, Darío… Pero necesito ir despacio…
Darío, al oír esas palabras, abraza a Andrea.
-No me importa lo despacio que vayamos, y esperaré todo lo que haga falta, sólo quiero estar contigo…
Y se abrazan. Aquel abrazo es significativo para aquellas personas, que ahora se transforman en uno, en una pareja.
-Vámonos con los demás.-dice Andrea.
-Sí… Vamos…
Se dirigieron hasta llegar hacia su grupo sin decirse ni una palabra.
-Bueno chicos, ¿Alguno de vosotros ha visto ya la peli que vamos a ver?- dice Sandra contenta.- Bueno, esperad un momento…
Sandra se dirige hacia  Luis dando pequeños saltos. En un descuido, se tropieza y cae en brazos de Luis, que cae al suelo riendo.
-Menuda forma de decirme buenos días, guapa.- dice sarcástico mientras caen de frente.  Sus labios están muy cerca. Sandra no puede evitarlo y besa a Luis con desesperación. Llevaba enamorada de él casi dos años, y no podía aguantarlo.
Luis, sorprendido, se deja llevar.  Aquel beso no se lo esperaba, pero le gusta. Sí, o eso parece.
-Esto… umm…- dice Luis después de haber saboreado aquel beso tan significante para él.
-¿No te ha gustado?- dice Sandra un poco decepcionada.
Luis se levanta y ayuda a Sandra a levantarse.
-No es eso- dice mientras se acerca a Sandra.- Es que tengo novia.
Al oír aquello, Sandra no quiere seguir hablando con él. No puede soportar mirarle a los ojos.  ¿Cómo no pudo preguntarle si tenía novia? Claro, es normal que tuviese, con lo guapo que es…
-¡Lo siento!- dice Luis mientras Sandra se aleja.
A Sandra se le escapa una lágrima, que se seca rápidamente con la manga de la sudadera de        ’Al capone’  que ha estrenado hoy.
Se dirige hacia el baño desconsolada, arrepentida de lo que ha ocurrido. Entra y comienza a llorar desenfrenadamente. Alguien llama a la puerta.
-¡Ocupado!
-Sandra, soy yo, Luis, anda déjame entrar…
Sandra accede y abre la puerta. Este cierra rápidamente y pone el pestillo. A continuación pone sus manos en la cintura de ella, que siente un escalofrío cuando nota su aliento cerca de ella. Luis la besa pasionalmente. Con ganas de sexo, de diversión, de pasión.
Sandra intenta reprimirse. Pero no puede, sólo consigue formularle una pregunta a Luis:
-Luis, ¿No tienes novia?
-Sí, pero necesito estar contigo... Necesito… Sentirte…- dice entrecortado por besos y caricias que le excitan.
Sandra continúa sin poder parar, sabiendo que aquello no puede estar bien, pero nada bien. Luis le quita la camiseta y siente su contacto piel a piel. En ese momento  suena el timbre para volver a clase. Sandra pretende parar, pero no lo consigue. Su instinto le dice que siga. Otro escalofrío recorre su cuerpo. Nota cómo le quita el pantalón suavemente.
-Para.- dice de repente Sandra arrepentida.
-Claro, entiendo.- dice Luis abrochándose los pantalones.
-Es que para esto ya tendrás a tu novia.- suelta Sandra en un arrebato.- ¿Qué tiene tu novia para que le pongas los cuernos conmigo?
-Que ella no es tú.- dice mirándola a los ojos.
-Pues si me quieres, primero tendrás que cortar con ella, o con ellas…- dice dudando de él.
-El problema es que la quiero, pero no puedo pasar ni un solo minuto sin besarte.
-Pues decídete.
Tras esas palabras que rompen la relación entre ambos, Sandra sale llorando del cuarto de baño, pero sabe que ha hecho lo correcto.
Luis está destrozado. No sabe qué hacer, y para ello tendrá que quedar con su novia para aclarar sus sentimientos.
Saca el móvil y marca el número de memoria. Mientras piensa qué decirle. De repente, salta el contestador.
-Hola, Tina. Quería decirte que tenemos que hablar en persona. ¿Cuándo quedamos?
Esa mañana de Junio, unos instantes después, en otro lugar de la ciudad.
Tina camina nerviosa por la calle. Aquel día no había sido para tirar cohetes: Hoy no le ha salido bien el examen de Teoría Musical, se le ha roto el violín, y para colmo, su novio decía de tener que hablar con ella de algo muy urgente. Aquel SMS la ha alterado por completo. No sabe cuando pueden quedar, ya que prefería no saber lo que le iba a decir.
Tina entra en su casa y se quita la funda con el violín dentro en la mesa del salón. Está deseosa de ir a la peluquería para cambiarse de look. Necesita un lavado de cara y una buena manicura.
Tina coge el móvil y se sienta en el sofá. Todavía falta una hora para la cita con el médico. Tiene una ligera sospecha de que hace ya casi dos semanas que la regla se le retrasa. Y esto le ponía mucho más nerviosa. ¿Y si?... No, no puede ser. Cada vez que piensa en que podría estar embarazada le pone los pelos de punta.
Tina mira el móvil de nuevo. Tiene que responder el SMS de Luis. Lo coge y teclea una fecha en concreto para verse. Sí, mejor mañana, así tendrá ya los resultados de la prueba de embarazo. Se levanta y se dirige hacia su habitación. Se tumba en la cama y cierra los ojos. Imagina su mundo con un hijo. ¡Y tan joven! ¡Madre mía! Tiene miedo. Miedo de suspender. Miedo de sufrir. Miedo por él…
Abre los ojos de repente, y mira el reloj de su mesita de noche. ¡Dios! Se ha dormido. Y quedan un cuarto de hora para su cita con el médico.
-¡Mierda!- dice mientras se calza con las zapatillas de deporte.
Sale corriendo hacia el coche que tiene aparcado enfrente de su casa. Es un Ford Focus negro brillante, y con una multa en el parabrisas… Lo que le faltaba, una multa en el coche.
Tina coge la multa y se mete rápido en el coche. Llega al médico justo a tiempo. Uf, por poco…     Se acerca al mostrador de atención al cliente y ve a una enfermera leyendo una revista del corazón. Esta deja de leer y atiende a Tina.
-Buenas, ¿Puedo ayudarle en algo…?
-Sí, soy Tina Pozuelo. Vengo para la cita con el doctor Díaz.
-Ah, sí.- dice la enfermera mirando su ordenador.- En seguida le atenderá, cuando salga la última paciente.
-Gracias, hasta luego.
-Hasta luego.- dice la enfermera leyendo la revista con cierta curiosidad.
Tina se sienta en una silla de plástico, no muy cómoda, y saca el móvil y se pone los auriculares.
Unos minutos más tarde sale la paciente de la consulta y sale también el médico y se dirige hacia Tina serio. Tina se pone aún más nerviosa.
-Señorita Tina, aquí tengo los resultados de sus pruebas. Está embarazada, enhorabuena.

martes, 27 de marzo de 2012

El Amor Duele 6


Capítulo6

En ese mismo instante, en otro lugar de un instituto de la ciudad.
Estela mira como Ana e Izan se besan y se abrazan en un rincón del patio del instituto, y siente un escalofrío que corre por todo su cuerpo.
Ana siempre les ha quitado a los chicos que le gusta a ella, y eso ya no puede consentirlo. Ana sabe ya que le gusta Izan, y se lo tiró adrede para molestarla.
Está claro que Ana no es como ella pensaba. Es una falsa, y se nota de sobra que a ella no le gusta Izan, y le va a hacer daño.
Estela se acerca hacia la pareja, desanimada y con el corazón roto. Justo lo que quería Ana.
-Hola, chicos.
La pareja deja de besarse y mira a Estela.
-Esto… Estela… Te tendrías que buscar novio.
-No creo que pueda.-dice Estela triste.-No soy lo suficientemente guapa.
-Sí que lo eres, estás muy buena.-Dice Izan mientras abraza a Ana. Pero Ana se separa del abrazo.
-Sí, ya, pues deberías salir tú con ella.- dice mientras cruza los brazos.
Izan le besa en los labios y ella se deja llevar.
-No es justo que me compres con tus besos.
-Sí que lo es.- y vuelve a besar a Ana.- ¿Lo ves?
Estela se va sonrojada y triste. Entonces, se le ocurre una idea. Aprovecharse de su amiga, ya que ella no para de quitarle los chicos que le gustan a ella.
Estela, decidida, se vuelve hacia donde está la pareja.
-Tía, ¿podemos hablar un momento?-Dice Estela fingiendo estar enamorada. A ella nunca le había costado mentir, podría dedicarse a actuar, aunque ella no lo había pensado.
-Claro, cielo.- Dice Ana, curiosa.- Izan, ahora nos vemos.

Ana le da un beso a Izan intentando poner celosa a Estela. Pero ella hace parecer que mira hacia un chico en especial. ¿Qué chico podría decir? Mira hacia uno perfecto. Era guapo, y no era muy amigo de Izan. Perfecto.
-Tía, me gusta un chico.- dice entusiasmada.
-¿Ah sí? ¿Quién?- dice feliz por su amiga. Pero no lo estaba tanto.
-No te lo voy a decir…
-¿Y para eso querías hablar conmigo?, va, dime quién es… Por favor… - dice mimando a su amiga.
-Vale.- Dice resignada.- es… Manu
-¿Manuel?, ¿el de primero de bachiller?
-Sí, es tan guapo…- dice sonrojada. Pero no se sonroja precisamente por Manuel. Y ella lo sabía.
-Uf, sí que está bueno, sí… -dice observando al chico. Él se da cuenta de que Ana le mira y le saluda con la mano.
De paso Estela le hacía un favor a Manuel, a él siempre le ha gustado Ana, desde que era pequeño, y ella lo sabía. Se lo había contado hace poco.
-Pues yo estoy un poco mal con Izan, creo que voy a cortar con él.
Estela sonríe internamente. Lo ha conseguido. Por fin tendrá una oportunidad con Izan.
-Sí, mejor, porque si no sois felices…
-Si para mí ese imbécil ha sido sólo como un par de polvos.-dice para llamar la atención de su amiga. Ella se queda callada. Sabe que su amiga ha dicho eso para cabrearla. Pero ella está demasiado por encima de esas burradas.
-Bueno, voy a hablar con Manu. Deseo con todas mis fuerzas besarle y estar con él… -dice Estela haciendo como si sueña y se va hacia él.
-Hola Manu.-dice feliz.- te voy a conseguir una cita con Ana. O eso creo.
-¿Ah, sí? ¿Cómo lo has conseguido?
Estela le cuenta su plan a Manu con todo detalle y éste escucha hasta el final.
-…Y así yo estaré con Izan y tú estarás con Ana.-Termina Estela con una sonrisa.
-Pues, por una parte, tú serás feliz y yo también lo seré, y tú por fin te vengarás de Ana. Pero por otra parte, ¿has pensado lo que quiere Izan?
-Sí, y yo se lo daré.- dice Estela.-Buena suerte. –dice Manu. Y tras estas palabras, Manu se va con su grupo y Estela se sienta en un banco a pensar sobre lo que ha hecho. No se arrepiente de nada.
Su amiga le ha estado rompiendo el corazón todo el tiempo y no se va a dejar aplastar más por sus estupideces.  En ese momento, Lidia se le acerca. Era su mejor amiga de toda la vida, y siempre le ha apoyado en todo.
-Hola-dice Lidia.- Manu me ha contado todo. Es un buen plan para hacerle tragar su orgullo.
-Sí. Estoy harta de que se aproveche de mí como si fuese una animal.
-Sí, yo también habría hecho lo mismo que tú.
-Sí, después de lo que pasó con Jorge, prefiero no cometer el mismo error, el mismo que cometí hace cuatro meses.
Hace cuatro meses, en un lugar de la ciudad.
Los tres están en la cama de Jorge, desnudos.
-Buenos días.- dicen Ana y Estela al ver que Jorge se levanta.
-Buenos días, amores.-dice Jorge poniéndose encima de las dos chicas.- Tengo hambre… ¿Desayunamos?
-Claro, Amor… Yo también tengo hambre.-dice Ana poniéndose encima de Jorge mientras este gime al ver lo que hace esta.
-No creo que sea una buena idea…- dice Estela arrepentida de lo que hizo esa noche con aquellas personas.
Jorge le besa en los labios mientras Ana le empieza a lamer el cuello a Estela. Esta se estremece y cae en la tentación.
Así, este trío de pasiones compartidas, se pasaron toda la mañana en la cama, en un ciclo de amor y desesperanza, por compartir aquello que no podía ser bueno para ninguno.


sábado, 24 de marzo de 2012

El Amor Duele 5


Capítulo 5

Esa misma mañana de Junio, en otro pupitre del instituto de la ciudad.
Darío mira desde su mesa cómo Andrea mira a Juan. Se siente triste. Ella no siente lo mismo que él sentía. Y le quiere. Sí, y mucho. Se siente como en una nube cuando la tiene cerca, le late rápido el corazón, y le tiemblan las piernas.
No puede estar ni un solo minuto sin estar con ella.
Andrea mira su blackberry para ver si el chico que la habla por el Tuenti le ha dicho algo. Pero no. Así que decide hablarle ella.
-¿Por qué me miras?
Darío, al ver que se ha dado cuenta, pensó que no se debía rendir. Todavía no ha visto su lado tierno. Y tenía que descubrirlo.
-Tú ya lo sabes.
Andrea piensa en aquellas palabras que le acaba de decir su amigo, y decide que era el momento de pasar página, y darle una oportunidad. En realidad, Darío es guapo. Muy guapo. Pero hasta ahora, y no sabe por qué, no se ha fijado en él.
-Vale.
-¿vale qué?-Pregunta Darío.
-No, nada.
-ah, ok.
-Podríamos salir tú y yo solos.
Al leer esto, a Darío se le cae el móvil, y para que no se enterase el profesor, tira la chaqueta disimuladamente hacia donde está el móvil. Darío se agacha hacia la chaqueta y coge el móvil sin que el profesor se entere. Andrea ve cómo lo coge y siguen con la conversación.
-¿Cuándo?, ¿adónde? y… ¿por qué?-le envía Darío.
-¿Cuándo? mañana mismo si tú quieres, a las cinco y media ¿adónde? podríamos ir a aquel parque donde solíamos ir a jugar de peques. ¿Por qué? porque me quieres ¿no?
-Yo no te quiero: te amo, porque eres la chica más guapa que he conocido, la que más me hace reír, la que me apoya cuando me ocurre algo malo, y necesito en mi vida esos ojos verdes que me tienen enamorado, y si no estás en mí vida, nada tiene sentido.
Eres lista, preciosa, amable, divertida, cariñosa y perfecta… Con todas tus virtudes y tus defectos, y por eso no te quiero. Te amo. Y una cosa así no se puede olvidar.
Andrea, al leer aquello se sonroja y se gira hacia Darío y le sonríe. Siente un cosquilleo en su interior. ‘’No’’.- piensa.- ‘’ No puede ser que me haya enamorado otra vez. Imposible’’.
Andrea decide decirle lo que está sintiendo ahora.
-Darío…
-¿Sí?... Siento haber sido tan atrevido contigo, pero no podía más…
-Tranquilo, no pasa nada.
-ah ok…
-Quería decirte que…- Antes de que terminara de escribir, suena el timbre del recreo, y todos salen del aula precipitados para librarse de aquel ambiente estudiantil.
Andrea decide decírselo en persona en la cita, además,  no está segura de lo que siente. Recoge los libros y se los mete en la cartera amarilla que lleva a juego con su ropa, y sale del aula dirigiéndose hacia el baño, que es donde van sus amigas después de las clases a retocarse el maquillaje y a arreglarse el pelo.
-Puf, tengo tantos poros…- dice Tamara aplicándose la crema anti-espinillas.
-Tampoco es para tanto, tía.-dice Andrea al entrar.- ¡¡yo mira qué cejas que tengo!! Dios, parezco un mono con tanto pelo en las cejas.
Sus amigas ríen al oír tal mentira, que a la vez, era una broma muy graciosa.
-Mentirosa.-dice María, que había entrado detrás de ella.- ¿Que tal el examen?
Las chicas se miran entre ellas y sacan sus exámenes de las carteras.
-Todas nos hemos copiado de las respuestas de Andrea.- dice Tamara, riendo a carcajadas.
-Pobrecita Andrea, no os aprovechéis así de ella.
-No, si a mí me da igual.- dice Andrea mientras se pinta con su pintalabios color melocotón.- ¿Salimos ya fuera?
-Claro, tengo tantas ganas de besar a Edu…- dice Teresa mientras aligera el paso hacia el patio.
-¿Sólo de besarlo?- pregunta Sandra lamiéndose la boca del chocolate del cruasán que se está comiendo.
-¡Guarra!-dice Teresa mientras atizaba a Sandra en el hombro.
-Venga, chicas, parad ya.- dice Tamara, harta de ver aquella escena.
-Chicas, creo que voy a repetir.-dice María.
-Oh, lo siento. Aunque… El año que viene,  vendrás con nosotras.-dice Sandra.
-Sí, eso será lo bueno…-dice María.
-Sí, yo también voy a repetir.-dice Pablo, sorprendiendo a María desde atrás.- No he estudiado lo suficiente.
-Eso será que te has colado por un pibe, ¿No, Pablo?-dice Tamara mientras mira a María.
-En parte, sí.- reconoce el chico mirando a María embobado.
-Se nota quién es.- dice Andrea.- bueno, prima, ¿me acompañas a por el almuerzo al comedor del instituto?
-Claro, pero que venga también Sandra.-dice Teresa guiñándole el ojo a María.
-Si Sandra va, yo también.-dice Tamara riendo.- Además, yo me tengo que comprar un zumo.
Las chicas se fueron dejando a la pareja a solas.
-Creo que Andrea tiene razón. Se te nota quién te gusta.-Suelta María tras un par de minutos de silencio.
-Ah.- dice Pablo nervioso.- ¿Y tú quién crees que me gusta?
María decide hacerle una broma para romper el hielo.
-Pues… Yo creo que es Tamara.-Dice con una sonrisa.
-Mentirosa.-dice Pablo.- No lo crees de verdad, o si no, me habrías mirado a los ojos.
-No creo que pueda mirarte a los ojos sin besarte…- dice María en voz baja.
-Te entiendo. Por eso quiero que me mires, porque te quiero.
María y Pablo se van acercando cada vez más, hasta que sus labios se rozan, pero la gente del grupo había llegado, y miraba expectante aquel momento. La pareja se separó avergonzada de aquellas miradas.
-¡Madre mía!, ¡Que se gustan!-grita Sandra.
-¿Acaso lo dudabas?- pregunta Teresa.
-Pues un poco, sí. Es que se conocían desde que eran críos y se han dicho lo que sentían el uno por el otro a los diecisiete años.
-Sí, habéis tardado un poquito en deciros lo que sentís.-dice Tamara.- pero así mejor, así os conocíais más y seríais más felices.
-Tienes razón.-dice Andrea.- y casi mejor ir despacio, y así aumentáis los sentimientos y la pasión, así que, despacito…
-Hola.-dice Darío al llegar.- Andrea, tengo que hablar contigo.

jueves, 15 de marzo de 2012

El Amor Duele 4


Capítulo 4


Esa mañana de Junio, en un instituto de la ciudad.
-Hola Darío – le dice María simpática.- Oye, sé que te gusta Andrea, y he pensado si te gustaría venir con nosotros esta tarde al centro para apoyar a Andrea. Vamos a ir al cine a ver ‘Noche Oscura’, es una peli de miedo española, y dicen que es muy buena.
-Sí había oído hablar de ella, y pensaba ir algún día al cine para verla. Y, sobre Andrea, claro que iré, no voy a negarte que la quiero y quiero que esté bien.
-Ok, puedes traerte a algún amigo, y Andrea no sospechará. Cuantos más seamos, mejor.
-De acuerdo.
-Me voy. Acabo de ver al chico que me gusta. Tengo que invitarle y decirle todo lo que siento, creo que yo también le gusto.
-Ok, nos vemos en clase. Mucha mierda.
-Gracias.
María se dirige hacia Pablo, el chico al que ama desde que era pequeña. Estaba harta de ir de flor en flor esperando a que él se diera cuenta de que le ama.
-Buenos días, Pablito.-dice María intentando sacarle una sonrisa de la cara.- ¿Te sabes Geografía?
-Buenos días, preciosa.-dice Pablo sacando su lado más seductor.- No, no me lo sé, no se me da bien.- miente. A él siempre se le ha dado bien Geografía, pero no puede seguir así. La quiere, y está casi seguro que ella se ofrecería a darle clases de verano.
-Pues, si quieres, yo podría darte clases en verano, ya sabes, como cuando éramos pequeños, ah y… Gracias por lo de preciosa.- dice María sonrojada. Sabía que aquello sólo lo hace para ligar; a él siempre se le ha dado bien Geografía.- Quería preguntarte si quieres venir conmigo y con mis amigos de tercero al centro a ver ‘Noche Oscura’ y a dar una vuelta.
-Con una condición.-dice Pablo feliz.- Si te sientas a mi lado en el cine.
-Eso no hacía falta que me lo dijeses, lo habría hecho de todas formas.- dice María guiñándole un ojo a su amigo.
En ese momento suena el timbre y María camina hacia clase recordando cuando ella y Pablo se conocieron.

Hace cinco años, en un colegio de la ciudad.
Pablo va sólo al colegio. Su madre trabaja en el hospital, y su padre está en la cárcel por intentar asesinar a su esposa por infidelidad. Ella lo había denunciado varias veces por acoso, pero no le habían creído. Pablo lo lleva bien, entiende a su madre y le apoya.
-Hola.- dice una voz detrás de él. Pablo se gira y ve a una niña con trenzas y el uniforme de su colegio puesto.- Soy María, ¿tú vas a Fátima?
-Sí, soy Pablo.
-¿Por qué vas sólo?- dice la niña.- Te he visto desde aquella punta, y me has parecido simpático.
Pablo se sonroja. Aquella niña le hace sacar su lado más tierno y sensible, algo que casi nadie conseguía.
-Mi madre está trabajando.
-¿Y tu padre?- dice preocupada la niña, pero al ver la reacción del niño, deja de preguntarle.- Bueno, no hace falta que respondas. ¿A qué clase vas?
-A quinto, soy nuevo en la clase.- responde el niño, aliviado de que no le siguiese preguntando por el tema de su padre.- ¿Y tú?
-Yo también. ¿Quieres ser mi amigo?
-Eso era lo que iba a preguntarte.- dice Pablo con una sonrisa de oreja a oreja.
María está nerviosa. Aquel niño le hace sentir especial, rara, y diferente a la vez.
-Eso es un sí.- dice Pablo mirando a María. Aquellos ojos dorados le encantaban.- Me gustan tus ojos.- Se le escapa.
-Gracias, y a mí los tuyos.- dice María mirando sus ojos azules.
Caminan durante diez minutos en silencio hasta llegar al colegio.
-Bueno, me voy con mis amigos, ¿vienes?
-Sí, claro. Me gustaría conocer a nuevos amigos.
Se dirigen hacia un grupo de niños que jugaban al ‘pollito inglés’ en el patio del colegio. Se pasaron toda la mañana juntos, y les costó mucho despedirse a la tarde. Aquellos amigos saben que algún día serían algo más que simples amigos.  

Esa mañana de Junio, en  el instituto de la ciudad.
Andrea intenta rellenar alguna pregunta del examen de Física. No había estudiado nada, y menos después de todo lo que ha sucedido.
Andrea pone la fecha y el nombre donde se le indica y se lo entregó al profesor.  El profesor corrige el examen y se lo entrega a Andrea.
-Estudia más la próxima vez, o te suspenderé.
-De acuerdo.- responde seria.
Ha sacado un cuatro con tres, pero el profesor se lo ha subido debido al trabajo diario en clase. Se sienta pensativa, mirando aquel examen lleno de errores que acaba de hacer, saca una libreta, y empieza a copiar las preguntas en su cuaderno y a responderlas con ayuda del libro. 
Le hacía falta reforzar aquella asignatura, y para ello debía empezar a estudiar con más ganas para que sus padres no la castigaran.
En ese momento, Tamara le llama desde atrás, pidiéndole las respuestas del examen.
Andrea se gira hacia atrás y le da a Tamara el examen que acaba de recibir. Ella pone las respuestas en el examen y se lo enseña al profesor. Este le pone un siete. Feliz, se sienta y le guiña un ojo como agradecimiento. Ella le sonríe.
De repente, la blackberry le vibra, y ve que Sandra le habla por el Tuenti.
-Hola guapa, ¿podrías decirme las respuestas?- y, seguidamente, le envía una cara sonriente.
-Claro cielo.
Andrea hace lo que le pide su amiga, y esta, copia todo lo que le decía ella, pero cambiando algunas palabras, y haciendo alguna que otra pregunta mal. Al terminar, se lo da al profesor.
-Enhorabuena.- le dice el profesor al entregarle el examen.
Sandra se sienta en su sitio y saca de nuevo la blackberry.
-He sacado un ocho con siete, gracias cielo.- y le envía después un corazoncito.
-De nada.
-Espera un momento que le voy a pasar las respuestas a tu prima.
-Ok.
Minutos después, Teresa recibe el examen con muy buena nota.
-Tu prima ha sacado un nueve con siete, la muy copiona.
-Claro, de ella se lo creen porque nunca le han pillado copiando.
En ese momento le habla otra persona por el chat. Era Darío.
-Hola, ¿qué tal el examen?  Yo he sacado un seis.
-Hola, yo he sacado un cuatro con tres, pero me lo ha subido a cinco.
-Pues deberías estudiar más…
-Eso haré
-Ok. ¿Vas a ir al centro esta tarde?
-Sí, ¿cómo te has enterado?
-Me ha invitado tu amiga, y me ha dicho que puedo llevar a algún amigo.
- Ah, ok. Espero que nos lo pasemos bien.
-Sí…  Me han dicho que vamos a ver ‘Noche Oscura’. Tenía pensado ir algún día, dicen que es muy buena.
-Sí, tiene pinta de serlo…
Andrea está pendiente de Juan, y se da cuenta de que ya no le ama, es más, ya no lo soporta. Ahora entiende ese dicho que dice: Del amor al odio, sólo hay un paso.

El Amor Duele 3


Capítulo 3

Esa misma mañana de Junio, en un instituto de la ciudad
Andrea y Estela llegan pronto al instituto, la puerta principal seguía cerrada, y aún no había salido el conserje para abrir la puerta. Estela se reúne con Ana, la más salida del instituto. Su novio se llama Izan, el macarra de la clase, pero eso sí, éste tiene en su interior su corazoncito, y eso se nota cuando está con Ana.
Unos minutos más tarde llega el primer autobús del instituto, de donde sale Tamara, alegre por el último día. Ella es la niña de nuestro grupo, y nunca ha tenido novio. Es muy alegre y muy positiva, y siempre apoya a sus amigas y siempre les saca la sonrisa de la cara cuando están tristes.
Tamara le saluda de lejos y se acerca a ella.
-Buenos días, madrugadora- dice sorprendida- ¿cómo es qué estás aquí antes que yo?
Andrea ríe con ganas. Últimamente nadie la hacía reír, solamente ella.
-Hoy no quería llegar tarde.
En ese momento, a Tamara le vibra la blackberry en el bolsillo. Tamara ve que Teresa le estaba hablando por el Tuenti:
-Buenos días- dice Teresa, y al lado de esta frase, una carita sonriente- Aquí estamos Sandra, María y yo, pensando en quedar para ir al centro para animar a Andrea.
-Hola, ok ahora estoy con ella, se lo digo.
-Ok. ¿Tú puedes ir? yo voy a ir con mi novio porque había quedado con él antes y no quería plantarlo.
-Pues eso no lo sé, con las notas que me van a dar…
Teresa se dirigió a Andrea:
-Las chicas dicen de ir al centro por la tarde.
-¡Qué bien! Así puedo ir a comprar en mi última tarde de libertad que tengo, porque después mis padres me castigarán por las notas.
Tamara ríe con mucha fuerza, tanto, que se oye por toda la calle, y una abuela que está asomada en un balcón sisea para que dejara de reír tan fuerte. Tamara deja de reír y de dirige a su amiga.
-A mí también, tú tranquila.
Y vuelve a hablar por el Tuenti con Teresa.
-Y… ¿Para qué necesita animarse Andrea? Yo la veo bien…
-Anoche pasó algo, o eso creemos. Queremos ir para poder hablar con ella.
-Ah, ok.
Unos minutos después, para romper aquel silencio, Tamara aprovecha para averiguar algo de lo que pasó en la fiesta.
-¿Pasó algo en la fiesta?
Andrea no se esperaba aquella pregunta, pero no duda en contarle lo que pasó en la fiesta. Mientras Andrea se lo cuenta todo, Tamara no duda en escribírselo todo a Teresa, que ya había llegado en el autobús, pero no había bajado.
-¿A quién le escribes?
-A tu prima- dice Tamara rápidamente- Está muy preocupada, y le estoy contando por el Tuenti todo lo que me has contado, así te ahorras más explicaciones.
-Sí, gracias, pero me hubiera gustado contárselo yo.
Justo en ese momento baja del autobús Juan, que, dudándolo durante un segundo, se acerca a Andrea.
-Hola… Oye lo que pasó anoche…Que lo siento, estaba bajo los efectos del alcohol y…- dice Juan sonrojándose por hablar de aquel tema, pero no era más que teatro.
-No pasa nada- le interrumpe Andrea- Te pusiste preservativo ¿No?
-Sí- dice Juan- siempre llevo uno por si acaso…
-Ah claro, es verdad…- dice intentando no decirle lo que pensaba de verdad: que llevaba siempre uno o más para acostarse con su mejor amiga. Se siente tonta, utilizada y manipulada como un muñeco de trapo.- Bien, es lo único que quería saber, y también quería decirte que ayer no pasó nada especial, así que olvídate.
-No puedo.- susurra Juan, pero en ese momento el conserje, por fin, abre la puerta a un sinfín de nervios de alumnos que esperaban impacientemente acabar la evaluación con buenas notas.
Andrea entra hablando con sus amigas e intentando olvidar a la persona con la que acaba de hablar y a todo lo que le estaba pasando.
Tamara se da cuenta de cómo se siente su amiga y le abraza intentando animarla. Las demás, al ver tal abrazo y a Andrea a punto de llorar, prefirieron no preguntar por la conversación que ha  tenido con Juan, y se unieron al abrazo.
A María le tocaba examen de Geografía, y se lo sabía perfectamente, y a Andrea, a Tamara y a Sandra les tocaba el examen de física, al igual que Juan y Darío, que iba detrás pensando en Andrea. Él ya sabía lo que había ocurrido, su hermana Silvia se lo había contado.
Era cruel lo que le estaban haciendo a la chica que amaba. Silvia le ha tenido envidia siempre; por sus curvas, su pelo rizado y pelirrojo con mechas negras, su piel suave y morena, labios carnosos, ojos verdes y brillantes, y preciosa, sobre todo preciosa.
 Juan le ama, sí, según él le ama, pero no de la forma en la que le ama Darío. Juan sólo la quiere para una cosa, y ya la hizo haciendo pensar que estaba borracho, aprovechándose de la mujer más guapa que Darío había visto.   
Juan iba con su grupo pensativo, abatido por todo lo que le había hecho a Andrea, y por haber caído en el chantaje de Silvia.


Hace cuatro días, en un lugar de la ciudad.
 Juan camina deprisa hacia la casa de Silvia. Sin saber por qué, Silvia le había dicho que quería estar con él cuando antes. A él le encanta estar con ella.
Para él, Silvia es un desahogo sexual, ya que Andrea no creía estar preparada, hasta que Andrea se enteró de que se acostaba con Silvia. Él se sintió destrozado cuando ella cortó con él, y realmente, se dio cuenta de que la amaba, y que le había hecho mucho daño.
Pero ahora está con Silvia, y ella es dulce y divertida, pero un tanto cruel e insensible. Y a ella también la ama. Y ya no puede ocultárselo.
Juan llega al patio del piso de Silvia. Es pequeño, pero entra bastante luz por las ventanas, y bajo de ellas hay diversas macetas con flores de diferentes colores, dándole al lugar cierto encanto.
Juan sube las escaleras y llega al primer piso. A él no le gusta coger el ascensor, sea  ático, o primer  piso. Llama a la puerta, y enseguida abre una persona que no se la esperaba.
-Hola Juan- dice Darío, curioso por saber qué hace en su casa.- ¿A qué has venido?
-Me ha invitado tu hermana, ¿puedo pasar?
-Claro, adelante- dice Darío desanimado por aquella visita- Silvia está en el salón, yo me voy a estudiar.
Darío hace ver que se dirige hacia su habitación, y cuando Juan deja de mirarle, se dirige al baño de al lado del salón sigilosamente para escuchar lo que dice aquella pareja tan extraña.
-Si de verdad me quieres, debes hacer lo que te pido- dice Silvia seductora- y… Además, ganarías un buen premio.
Silvia se acerca a Juan y le roza los labios con los suyos. Juan no puede resistirse, y la besa con todas sus fuerzas durante dos minutos.
- Pero la quiero- dice apenado separándose de Silvia.
- ¿Y a mí no me quieres?
-Sí, pero no quiero hacerle más daño de lo que le he hecho.
-Mira el lado bueno- dice Silvia mientras se quita la camiseta verde escotada- tendrás el doble de placer.
Juan, excitado, se lanza a por Silvia, besándole en la boca y desnudándola poco a poco. Ella se deja llevar.
Darío no entiende cómo podía Silvia tener celos de Andrea. Ella era guapa, y podía seducir a cualquier hombre con sólo una mirada fugaz y unas palabras excitables. Tiene un color de pelo brillante, marrón, casi rubio, y unos ojos castaños preciosos.
Tras haber visto aquella escena, apenado por su gran amor, se dirige al baño asqueado por aquella escena y por su hermana. Enciende el grifo de la ducha y vomita en el váter pensando en el daño que le iban a hacer a aquella chica que la tiene embobado durante cuatro meses y medio.