El Amor Duele

El Amor Duele

Bienvenidos a 'El Amor Duele'

Hola, lo que vais a ver en un instante es una historia de amor de adolescentes y de amistades que, pudieron serlo en el pasado, o son amigos del alma en el presente. Espero que os guste mi novela, a la que pongo dedicación y tiempo. A quien no le guste, que me lo diga, porque así puedo aspirar a mejorar. Muchísimas gracias por todo :)

viernes, 15 de junio de 2012

El Amor Duele 14


Capítulo 14

Esa tarde de junio, en otro lugar de la ciudad...

-¿Qué haces aquí?- pregunta asqueada y borracha.

-He venido porque...

-Ha venido porque le ha dado la puta gana Silvia, y porque le he invitado yo. ¿Hay algún problema?

-Sí, que a papá y a mamá no les va a gustar cuando lleguen el saber que aquí ha estado una puta.

Darío se dirige a Silvia brusco y con ganas de acabar con ella cuanto antes, pero Andrea le coge el brazo y le echa hacia atrás.

-No importa, cariño.- lanza una mirada despreciable.-Ella siempre ha sido así.

-Como una zorra no, desde luego.

Andrea se acerca hacia Silvia y se le queda mirando a pocos centímetros de su cara.

-Escucha Silvia: Algún día, todo lo que me estás haciendo, se volverá a tu contra, todo lo que tú haces te lo harán algún día, y todo lo que les digas a los demás, lo serás todo algún día. Que ciega que estuve al ser tu mejor amiga...

Silvia agacha la cabeza y ve como los pies de su nueva enemiga se alejan de ella.

-¡Eres una zorra! ¡Te odio! ¡Jamás fuiste mi mejor amiga, sólo te intentaba joder la vida! ¡Puta!- chilla Silvia antes de que Andrea y Darío desapareciesen por la puerta.

Después de aquella escena, Silvia se pone a llorar.

-Joder, estoy harta de este mundo...

En otro lugar...

Estela, la hermana de Andrea, está comiendo en el Mc Donalds con Lidia, Ana, Izan y Manu, aunque Izan está un poco triste porque Ana le ha dejado. Ana bebe una coca-cola mientras liga con Manu.

-Bueno...- dice Estela fingiendo que le molesta.- Dejadlo ya...

-Ah, sí, claro...- dice Manu preocupado por Izan

Estela se acerca a Izan.

-¿Qué te pasa?

-Como si tú no lo supieras.

-¿Es por...?

-Sí. Me ha dejado.

-Lo siento de verdad, aunque si te digo la verdad, tú no te mereces estar con ella...

Izan se queda pensativo. Quizás Estela tenga razón. Todo lo que ha hecho por ella ha sido en vano. Igual no le quería. Recuerda otras veces en las que Ana ha salido con otros. Siempre los ha presentado al grupo, y Estela siempre estaba molesta con ella, porque siempre salía con los chicos que le gustaban a ella. Quizás él haya sido uno más sólo porque... No, no puede ser...

Esa tarde de junio...

Tina llora. No aguanta todo ese sufrimiento que le ha venido encima. Y lo peor es que ya no tiene a nadie...
Alguien la llama por teléfono. Es uno de los posibles padres. Ella contesta.

-Ho-hola Tina. El caso es que no sé por qué te he llamado... Quizás sería porque no aguantaba sin oír tu voz...

-Albert...

-Lo siento. Él estará ahora contigo dándote lo que cree que mereces, pero tú te mereces mucho más. Te quiero, Tina.

Ella nota un cosquilleo en su tripa. No, no puede ser... ¿Está enamorada de él? ¿Habría elegido mal su destino? Sin ninguna duda, sí.

Esa tarde de junio, justo después del encontronazo con Silvia...

Andrea llora apenada. A Darío le cuesta ver a su novia triste. No se lo merece.

-Qui-quiero contarte una cosa.- dice Andrea después de media hora de llantos sin control.

Darío asiente y espera a que su novia le cuente lo que desea.

-Como ya sabes, Silvia formaba parte del grupo de María, Sandra, Tamara, Teresa y yo. Pero hubo un pequeño problema. Ella lo dejó con Daniel y yo no estuve con ella para apoyarla, ni tampoco el grupo. Nos separamos de ella sin ni siquiera darnos cuenta. Pero le dolió mucho más mi traición que la de las demás, porque de mí no se lo esperaba. Supongo que se vengó conmigo junto a Juan, que fue utilizado y mangoneado por unas noches de sexo duro. Por eso me ha hecho todo esto. ¿Me haces un favor? Consuélala, por favor, es tu hermana, necesita apoyo, aunque me haya hecho mucho daño, porque yo la quería y la quiero muchísimo.

Darío asiente decidido. Al fin y al cabo, es su hermana, y le hace falta un poco de cariño.

-Muchísimas gracias, cielo. Te lo agradezco de corazón.

-No eres tú la que me tiene que agradecer algo, soy yo. Me siento muy afortunado de estar contigo. Siento que mi hermana te haya hecho todo esto que te ha pasado, porque lo que tú has hecho no es excusa para que ella te lo haya hecho, pero al fin y al cabo, es ella la que acabaría perdiendo su amistad, no tú. No te lamentes por algo que no has hecho, y...- Darío toca su cara con sus dedos y le quita las lágrimas.- Tú estás más guapa sonriendo.
Andrea ríe y se acerca a Darío y le da un cálido y salado beso en sus labios.

Aquella última tarde de junio nunca fue olvidada, porque fue el principio de un verano lleno de alegrías y de tristezas que aquella pandilla no olvidará nunca.

viernes, 1 de junio de 2012

El Amor Duele 13.



Capítulo 13

Esa tarde de Junio, en otro lugar de la ciudad, mucho antes de las seis...

Tina camina de un lado a otro de su casa. No sabe cómo decirle a Luis que ha concebido un hijo suyo. Tampoco sabe lo que quiere decirle él.


Han quedado en la casa de ella a las seis de la tarde.

Intenta buscar algo que no llame demasiado la atención. Encuentra una camiseta de tirantes turquesa, unos vaqueros ajustados y unas bailarinas del mismo color que la camiseta. Perfecto.


Mira el reloj de móvil: Todavía era pronto. Se sienta en uno de los sofás del salón mientras merienda helado de fresa.


A las cinco y media suena el telefonillo. Qué pronto... – piensa.
-¿Quién es?
-Soy Albert.
-Albert te dije que...
-Tina, yo te quiero, y si el bebé es mío, te cuidaré mejor que ése chico de la que también estás enamorada. Si te gusta él, desapareceré de tu vida para siempre. Si no... Seré el más feliz del mundo...
-Lo siento, Albert.
Pasan varios minutos.
-No... No pasa nada... Estaré ahí por si deseas cambiar de idea.
-De... Acuerdo.


Tina está confusa. Pero ya ha elegido: Luis es su chico, y el padre de su hijo. Y se terminó.


Albert se fue con el corazón roto, pero habrá más de un corazón roto en aquella tarde.

Esta tarde, en otro lugar de la ciudad...

Se mira en el espejo. Intenta ensayar lo que nunca creería que haría, pero por Sandra, es capaz de todo. Llevaba más de un año junto a Tina, pero ya lo tenía decidido.


Luis no sabe cómo hacerlo de la menor forma posible. Hace gestos compasivos y ensaya lo que piensa decirle. Pero una ruptura siempre duele.


A las cinco y media se dirige hacia la casa de Tina. Camina lentamente, sin prisa.


De camino se encuentra con un chico alto, moreno y de más de veinte años llorando por una chica amada. La misma a la que iba a ver ahora.


Llama al timbre y mira su reloj: Tan puntual como siempre. Sube las escaleras pensando en lo que está a punto de hacer. No tiene duda alguna: quiere a su Sandra. Quiere sentirla, olerla, tocarla...


Llega a la puerta y espera a que ella abra la puerta. Ya no hay marcha atrás.


-Hola.
-Hola, Tina.


Él entra en la casa mientras ella se sienta en el sofá donde antes había llorado por el sufrimiento de una persona querida y había comido un poco de helado.


-Tengo que decirte una cosa.
-Y yo otra.
-Comienza tú- señala Luis caballeroso.- ¿qué quieres decirme?
-Esto va a ser difícil pero... Esto... Estoy embarazada.
-¿Qué-qué?
-Sí...


Largo silencio. Él piensa. Ella mira su vientre deseosa de que su criatura esté fuera de ella y tenga vida.


-¿Ya te has hecho las pruebas?


Ella asiente lentamente.


-Yo tengo que decirte lo que quiero porque no quiero estar contigo incómodo. No...
-Entiendo... No quieres estar conmigo. Lo comprendí cuando leí el SMS
-Ya... Lo siento mucho, yo...


Luis saca su cartera y le da todo lo que tiene a Tina.


-No hace falta, yo...
-Quédatelo, siento que te lo debo.


Ella asiente, pero los remordimientos de haberle puesto los cuernos a ése chico la reconcome. Menos mal que se arrepintió a tiempo.


-Adiós, Tina. Que te vaya bien con el violín.
-Adiós, Luis. Suerte con todo lo que te suceda a partir de ahora.


Sale de la casa triste, solo. Está a punto de dejar en aquella sala a una mujer fuerte que tiene a su futuro hijo en su vientre.
 Le desea todo lo mejor mientras baja por las escaleras y sueña con la única chica que cabe en su corazón: Sandra.

sábado, 26 de mayo de 2012

El Amor Duele 12



Gracias por seguirme, fans de El Amor Duele. Sin vosotr@s, nada sería posible. Sin vuestro apoyo, no habría continuado. Muchas gracias, de verdad. Disfrutad de este capítulo:
Capítulo 12

Esa mañana de Junio a las ocho de la mañana...

Darío cuelga el teléfono. Ha estado desde las seis de la mañana intentando explicar y convencer a Daniel de lo que tiene que hacer por él y por su hermana. El chico no es muy listo, ni lo pilla todo al instante, pero es muy cabezota. Seguía queriendo con locura a Silvia.

Se tumba en la cama y pone el despertador a las once. Necesita dormir un poco más para sentirse mejor en la cita con Andrea. ¿Qué pasará? ¿Haremos algo? El otro día en la fuente, nos pusimos calientes... Centrándose en esos pensamientos, queda dormido como un lirón...

Suena el despertador. Él se despierta, se arregla, se viste y sale de su casa corriendo. Está ansioso de verla, de sentirla, de tocarla...

Llega el parque de su infancia y queda parado ante tal belleza: aquella chica de ojos verdes, de la que suspira hace tiempo, con un vestido rosa, ceñido, palabra de honor.

Él se acerca a ella, pero no puede tocarla. No puede sentirla. No puede acariciarla.

Llega otro chico, el chico por el que suspiraba ella. Sí, Juan. Él sí que puede tocarla. Se dan un beso tierno, mientras que a él se le rompe el corazón en mil pedazos.

Él ve lo que pasa minutos después. Ella sufre. Juan goza. Desnudos, en un banco lleno de flores, que tapan los dos cuerpos. Ella, de repente, se deja llevar. Le abandona. Se entrega a Juan.

Darío chilla lo más fuerte que puede, pero no se oye sonido alguno...
Entonces se da cuente de que es...




Suena el despertador. Darío se levanta sudoroso por aquella pesadilla. No desea que se cumpla. Se viste lentamente y come. Se queda viendo la televisión hasta la hora exacta para poder bajar y encaminarse hacia el parque.

No para de pensar en el sueño que ha tenido. ¿Y si se cumpliese...?. Ése era en lo único que pensaba en todo el camino hasta llegar al parque.

No la ve. Se sienta en un banco y la espera sentado en él. Piensa en la chica de la que se ha enamorado: En su silueta, en su rostro, en sus ojos, en sus labios...

Alguien le tapa los ojos por detrás, pero él la reconoce por su aroma: Es ella.
Le da un beso en la nuca y va prosiguiendo besándole por todo el cuello.
¿Y si sucediese...? Se preguntaban los dos. Andrea sigue besándole por el cuello, llega hasta su rostro y le besa en los labios. Con pasión. Con dulzura.

Andrea le destapa los ojos, y entonces Darío puede comprobar lo guapa que estaba. Él la abraza con deseo. Desea tenerla.

Largos minutos después, cortos para ellos, se dejan de besar y pasean por el parque.

-Bueno, ¿qué tal te va todo?

-Bueno, a mí me va bien, pero mi prima va mal. Ella y Edu han...

-Lo sé- le interrumpe Darío.- me lo ha contado él.

-Lo suponía...

-Que lista, mi chica.- le da un beso en la mejilla.

-Claro, por algo estudiaré Magisterio cuando vaya a la universidad, aunque... Puede que me tome un año sabático.

-Jajaja, y yo.

Cogidos de la mano, la pareja va paseando por el parque, mientras un alma en pena les sigue durante todo su paseo.

Juan no le quita ojo a Andrea. Está preciosa. Conmigo nunca se ponía así de guapa... Piensa triste y desconsolado.

Le suena el móvil. Es Silvia. Juan le cuelga y pone el teléfono en silencio para poder espiar a su ex amor, obsesionándose aún más que  cuando estaba con ella.

Andrea y Darío se besan. Para ellos, un vuelco en el corazón, para él, una punzada en el estómago y unas ganas terribles de vomitar.

Me lo he buscado, yo solo he perdido a la chica que podía haber sido el amor de mi vida...Se encamina a un arbusto mientras la pareja deja de besarse y camina hacia la salida del parque.

-Esto... ¿Te vienes a mi casa?

-Claro.

Andrea se pone nerviosa. ¡Oh dios! ¿¡Y si sucediese!? ¡Madre mía, madre mía, madre mía! Piensa mientras se muerde el labio inferior.

-No haré nada que tú no quieras.- dice Darío al leer su expresión.

Andrea siente decidida. Si surge, surgirá porque sí y ya está.
Está a punto de convertir ese pensamiento en un comentario, pero él le besa con dulzura mucho antes de poder articular palabra alguna.

Llegan a la casa de él. Antes de que Andrea pudiese entrar, Darío entra antes para comprobar que su hermana no estaba de nuevo con Juan.
Después de comprobar que no estaba, hace pasar a Andrea y se meten en la habitación de Darío.
Andrea se sienta en su cama. Es blanda. Él se sienta al lado suyo y se queda mirándole con cara de embobado, de enamorado. Qué bonito puede llegar a ser el amor,- piensa- y yo lo estoy viviendo...

Andrea se gira y se cruzan las miradas. El ardor es irrevocable. Se van acercando el uno al otro lentamente. Se besan cariñosamente. Ambos se estremecen.

Se levantan de la cama y comienzan a quitarse la ropa mientras se besan. Sienten que sus mundos están a punto de fusionarse, para convertirse definitivamente en uno.

Pero se oye un ruido. Alguien abre la puerta. Silvia entra cabreadísima con Juan y con una botella y un cigarro en las manos. Se sienta en el sofá y fuma ofendida, enfadada por el cuelgue de su amante.

A Darío y a Andrea les corta el rollo. Se sienten incómodos en su presencia. Salen de la habitación con la ropa puesta y se plantan en frente de Silvia.
Algo le dice a Andrea que en ese encuentro que están a punto de tener no va a tener buenas consecuencias. Y tiene razón.

sábado, 19 de mayo de 2012

El Amor Duele 11


Este capítulo se lo dedico a mi amigo Borja, que me ha apoyado siempre, y siempre estaré con él cuando lo necesite. J También se lo dedico a mi amiga Joanna, que por muchos cabreos que tengamos, siempre estaremos juntas. Te quiero. (L) Paula Abellán Luna, eres la mejor, te quiero mucho (L) Laura, a ti también te quiero mucho (L) Nerea, gatita, te quiero. Gina, pegapony, eres la mejor. Te quiero.
Aquí tenéis es capítulo, lectores, gracias por seguir mi novela:

Capítulo 11
Al día siguiente, en otro lugar de la ciudad...
Andrea se despereza en la cama y se frota los ojos. A su lado está Greta moviendo el rabo y chupándole la cara con cariño.

-Buenos días, Greta.- dice Andrea con entusiasmo.- Hoy es el primer día de vacaciones, ¿quieres pasear?
La perrita ladea de un lado a otro la cola y suelta un ladrido. Andrea se levanta y se viste para hacer footing. Sale de su cuarto y se dirige a su madre.

-Mamá, ¿Sabes dónde está la correa que usábamos con Lacy?

-Sí, está encima de la mesa, sabía que hoy querrías sacarla a la calle... Pero... ¿Tiene puesta las vacunas?

-Sí, al comprarla la dependienta me lo dijo, y también me dijo que tiene puesto el chip.

-Bien, entonces adiós, cariño.

-Adiós, mamá.

Andrea baja por las escaleras pensando en Darío. ¿Qué pasará en la cita de esta tarde? Sigue pensando en él hasta que abre la puerta del patio y sale junto a su perrita. De repente, en el banco de enfrente de su casa, ve a una chica llorar desconsolada. Andrea reconoce a esa chica y corre hacia ella.
-¡Prima! ¿Qué te pasa cielo?

Teresa inspira y espira unas cuatro veces antes de responder.

-Yo, yo... Edu me ha dejado.

-No... Imposible...

-Eso creía yo... Pero anoche me partió el corazón, y, y...

-Shh... Tranquila... ¿Te vienes a pasear a Greta conmigo?

Teresa observa a la perrita y la coge para ponérsela en su regazo. La perrita la consuela lamiéndole las lágrimas que corren por sus mejillas.

-Oh... Jejeje, para, perrita mala...- Teresa se dirige a Andrea.-¿Al final le has puesto Greta?

-Sí, ya sabes que siempre he querido una perrita que se llame así...

Las chicas se levantan del banco y pasean. Hablan sobre todo lo que ha pasado. Teresa decide no contarle ni a su prima ni a nadie que a Edu le gusta Tamara, no quiere hacerle daño.

-Y... ¿Por qué te ha dejado?

-Pues dice que porque no se siente cómodo en nuestra relación, pero hemos quedado como amigos.- dice Teresa después de largos minutos de silencio.

-Pues vaya, él se lo pierde. Una chica como tú no tiene por qué sufrir.

Llegan a un parque para perros precioso, donde Andrea decide soltar a Greta para que juegue con los demás perros, mientras que ellas se sientan en un banco a seguir hablando.

-Ey, ey, ey...

-¿Qué?-dice Teresa.

-Hay un tío bueno a las tres en punto que te está mirando...

-¿A mí? No, seguro que se fija en ti...

-No...

-¿Y cómo lo sabes?

-Porque estoy segura.

-Cabezota...

-Sé que lo soy.

Las chicas se ríen mientras que el chico en cuestión se acerca hacia ellas. Es increíblemente guapo: tez morena, ojos marrones, con bíceps y con tableta.

-Hola. ¿Ésa perra es vuestra?

-Sí.-responde Andrea.- Es mía.

-Es muy mona. Soy Fernando. Para vosotras, Fer.

-Hola, Fer.- dice Andrea.- yo soy Andrea, y ésta es mi prima Teresa.

-Hola.

Se quedan hablando durante unos minutos.

-Oye, Teresa...

-¿Si...?

-¿Te apetecería salir conmigo algún día?

-Cla-claro...

Teresa y Fer se intercambian los números de teléfono. Una vez tenían los el número del otro, Fer se despide de las chicas y se va junto a su perro.
Andrea ríe y se dirige a Teresa.

-Te lo dije, te lo dije.-dice señalándola con el dedo.- Sabía que iba a por ti...

-Ya... Pero es muy reciente la ruptura con mi... Ex novio Edu.

-Precisamente. ¿No te ha gustado ese chico? Parecía bueno...

-Sí pero...

-¿Entonces...?- le interrumpe.- ¿Vas a estar toda tu vida pensando en él?

-No, pero es muy difícil Andrea. A ti tampoco te costó poco el superar que Juan te puso los cuernos...

-Sí, lo sé, es difícil.-dice Andrea suspirando.- Pero gracias a que estoy con Darío, me he olvidado de él completamente...

-¿Seguro...?

Andrea no responde a la pregunta. ¿De verdad había dejado de querer a Juan? No lo sabe del todo. En ese momento se siente confusa. ¿Qué siente? ¿Le quiere a Darío? ¿Juan seguirá colado por ella?... En ese momento, se responde a sí misma en dos de las tres preguntas que se han formulado en su cabeza. Sí, pues claro que quiere a Darío, y no, Juan no la ama, o si no, no le hubiese puesto los cuernos...

-Sí...- responde media hora después, cuando se le había olvidado a Teresa la pregunta que le había formulado.

-¿Sí, qué?

-Que sí que he olvidado a Juan. Con Darío me siento... Diferente, extraña, enamorada... Con Juan hacía tiempo que no me sentía así. Por eso te recomiendo que salgas con ese chico.

-Lo intentaré.

Las dos primas se abrazan y vuelven a casa de Andrea, donde Teresa ayuda a Andrea a vestirse y a prepararse para la cita.
 Al final, Andrea se pone una camiseta larda de la bandera de Estados Unidos, unos vaqueros cortos, y unas bailarinas blancas con flecos.

Andrea acompaña a Teresa a su casa y llega al parque de su infancia donde se planea la cita más inolvidable de las dos personas que han decidido estar juntas y apoyarse el uno al otro.

domingo, 13 de mayo de 2012

El Amor Duele 10


Buenas tardes. Siento haber tardado tanto, he tenido problemas familiares y exámenes que estudiar. Espero que os agrade el capítulo, dadme vuestra opinión si podéis. Es un poco corto, pero también suceden muchas cosas. Muchísimas gracias por el apoyo y por seguirme. Disfrutar del capítulo:

Capítulo 10
Aquella misma noche de junio, en un lugar de la ciudad...
Teresa y Edu llegan a la casa de ella. Cubiertos de besos y escalofríos, acaban en la cama, llenos de placer y satisfacción.


Ella disfruta con él y él disfruta con ella. O eso es lo que cree Teresa...
-Tamara...- susurra Edu  lleno de placer.
-¿Qué decías cariño?- dice Teresa alarmada.
-Nada, cariño, nada...
Edu le toca la mejilla a Teresa y suspira de placer al ver que ella cede.


Edu guarda un grandísimo secreto que nadie sabe hasta ahora: él siempre ha querido a Tamara: sus grandes ojos color cielo, aquella melena recogida en una trenza y aquella sonrisa de niña pequeña que le tiene loco.
¿En qué mundo me querrá?- piensa mientras está con  la persona que más le quiere en el mundo.


Aquella noche es larga e insufrible para Teresa. Ella ha oído perfectamente el nombre que había susurrado hace un momento. Deja de pensar y se deja llevar por el dolor y el sufrimiento que debería de ser gozo.
Después de ese mal trago, Teresa se va al baño y solloza como nunca antes había sollozado.


 No se lo puede creer. ¿Estaba pensando en su mejor amiga mientras lo hacían?- piensa antes de secarse las lágrimas y volver con él.


Él está sentado en la cama, con la ropa puesta y con un gesto interrogante. Teresa se quiere asegurar de lo que piensa y le pregunta lo que ella teme:
-¿Me-me quieres? ¿Quieres a otra? ¿Esa otra es Ta... Tamara?


Edu se queda callado y la observa: Morena, pelo castaño teñido con leves mechas rojas, delgada, pero triste. Le entristece hacerle daño. Pero tiene que decírselo, o le dolerá más la mentira.


-Sí, pero no te quiero como te he querido hace ocho meses, pero te quiero. Pero tienes razón. Amo a Tamara. Lo siento mucho...


Teresa se seca una lágrima que cae de sus ojos y sale de la habitación para intentar asimilarlo. Se sienta en uno de los mullidos sofás del salón pensando en su amiga. En la que posee el corazón de su novio.
-Es afortunada.- susurra mientras se hunde y llora.


En ese momento entra Edu en el salón con su mochila y decidido a no pasar la noche en esa casa. Se le acerca al oído y le susurra:
-Lo siento mucho...
Se dispone a levantarse pero ella le detiene.
-¿Me has amado alguna vez?- pregunta con la voz entrecortada.
Edu no tarda en responder.
-Sí, créeme que sí, porque tú has sido lo mejor que me ha pasado en la vida. Y lo eres. Siempre has sido mi mejor amiga, y eso no cambiará pase lo que pase, lo dejemos o no...
-Sí, pero yo no quiero ser tu mejor amiga, Eduardo. Quiero que seamos uno, como antes, y quiero que me quieras tanto o más que a... Ella.
-Lo siento...- repite sincero.
Edu se acerca a ella y le da un beso en la frente.
-Adiós, Teresa. Siempre serás lo más importante para mí.
Edu se encamina a la puerta principal y se va, cerrando la puerta con cuidado.
A Teresa le llega un pensamiento que ha oído varias veces de la boca de su amiga Tamara: Cuando  se cierra una puerta, se abre otra con más oportunidades...



Esa misma noche de junio, en otro lugar de la ciudad...


Tamara se tumba sobre la cama. Piensa e imagina su vida como cualquier otra adolescente obsesionada con el cutis, con tener una buena figura y con tener un novio que te quiera como a nadie, que le ayude a sobrepasar los malos momentos y con quien compartir los buenos. Alguien que la quiera incondicionalmente.
Aquella tarde en el cine las había pasado canutas: ha llegado a envidiar de forma sana a sus amigos porque ella siempre ha querido tener a alguien con quien comenzar una historia, una ilusión, una vida...
Tamara tiene la suficiente esperanza para esperar a su príncipe azul, y si no existe, pues esperará a un príncipe verde. Mientras piensa en todo esto, se queda profundamente dormida...




Esa noche de junio, en otro lugar de la ciudad...


Darío camina de un lado a otro de su habitación. Sabe que él está ahí, con su hermana. Oye gemidos en su habitación. Sale de su cuarto e intenta escuchar poniendo una oreja sobre la puerta del cuarto de Silvia. Se oyen voces, pero no escucha con exactitud. Quita la oreja de la puerta y maquina algo para que dejen en paz a su amor.


Se tumba en su cama y se le revuelven las tripas. Evita pensar en eso y coge un libro de la estantería para comenzar a leerlo, pero sigue pensando en lo cruel que es su hermana y Juan. Él también tiene la culpa, él ha sido el que ha cedido al chantaje. Deja de leer y mira el despertador.


-Las dos y media... – susurra en un suspiro.-Y ellos siguen ahí, fornicando como conejos...- piensa asqueado.


Sale de su cuarto y se mete en el baño. Se lava la cara y se sienta en la tapa del váter, mirándose al espejo.  Se le ve frustrado y decepcionado, porque antes de que Daniel se fuese, Silvia no era así. A las cuatro de la mañana, le entra sueño y se dirige a su cuarto. Se siguen oyendo gemidos en la habitación de Silvia. Darío suspira y pone los ojos en blanco, se mete en la cama y se queda dormido.




A las seis de la mañana, Darío oye cómo se cierra la puerta principal. Se ha ido. Se levanta de la cama y se marea. Le duele mucho la cabeza. Se levanta tambaleándose y se le ocurre una buenísima idea. Coge su móvil y teclea un número de teléfono.


-¿Diga?


-Hola Daniel, soy Darío, el hermano de Silvia. Necesito que me ayudes...

domingo, 22 de abril de 2012

El Amor Duele 9


Capítulo 9

Una tarde de Junio, en otro lugar de la ciudad.
Caricias, besos, abrazos, escalofríos, pasiones. Todo se junta esa misma tarde en la cama de Silvia. Juan se siente excitado. Aquello lo necesitaba. Ahora la necesitaba más que nada en el mundo.
Tras ver a la que hace poco creía que era el amor de su vida enrollándose con el hermano de su amante, se siente mal por todo lo que le ha hecho. Ahora sabe cómo se sintió ella al descubrir que él se acostaba con su mejor amiga. Se arrepiente. La ama.
Pero no se puede volver atrás, desgraciadamente. Podría haberle dicho la verdad. Pero no se atrevió. Y la perdió. No hay vuelta atrás. Aún recuerda lo que hicieron aquella noche. Para él, fue especial.
Aún recuerda cuando la conoció… Cuando la vio por primera vez. Siente un escalofrío más. Fue un precioso verano, lleno de besos y caricias.




A finales de Junio del año pasado, en una playa de la ciudad.
Camina por la suave arena solo, sin nadie que le consuele. Siente como la brisa del mar le da en la cara. Ha sido un golpe muy fuerte. Ha pasado eso hace seis meses, pero él siente que fue ayer. Aún sigue suspirando por su aroma, por su pelo, por su sonrisa, por su pasión, por sus besos... Pero le engañó. Se sienta en una fría roca pensando en todo aquello.
Una chica pelirroja, con ojos verdes y mirada apenada se acerca a él. Juan se fija en ella. Tiene una sonrisa preciosa, más que Olivia. La vuelve a sentir, recuerda aquellas dulces y calientes noches en un cúmulo de pasiones. Aquello fue realmente especial.
-Hola.-dice Andrea sacando a Juan de su nube de recuerdos.- ¿Cómo te llamas?
-Juan.
-Vale, Juan, ¿me puedo sentar aquí contigo?
Juan se queda callado mirando a aquella chica de la que aún no sabía su nombre.
-Bueno, quién calla, otorga.- y se sienta en otra roca.- ¿Qué te pasa?
-Bueno, no quiero molestar con mis tonterías.
-No, si no molestas… Es más, me entretendrías un poco en vez de quedarte todo el rato callado…
-¿Y a ti que te importan mis asuntos?
-Vale, tienes razón, mejor me voy…
-No, no… Quédate.- dice Juan cogiéndola del brazo.
Andrea se sienta y escucha todo lo que le ha pasado a aquel chico que decía llamarse Juan.
-Hace… Seis meses y cinco días, me enteré de lo peor que me ha pasado en la vida… Mi novia…Ex-novia Olivia me puso los cuernos con un socorrista de la playa. Me dejó tirado. Era mi primer y único amor… Y se fue, y lo peor es que nunca tuvo la intención de contármelo, lo vi yo con mis propios ojos. Vi como aquél chico moreno y musculoso se abalanzaba a mi novia y como ella se entregaba a él. Yo interrumpí la escena y ella aún me lo seguía negando…
-Lo siento… Yo aún no he salido con nadie, y prefiero no hacerlo.
-Eso pensamos todos. Pero una vez enamorado, no hay quien te diga que no puedes estar con la persona de la que te has enamorado.
Pasan minutos, e incluso horas mirándose el uno al otro sin decir ni una palabra. Es entonces cuando Andrea se acerca a Juan y le da un cálido beso en los labios. Juan no se lo espera y se aleja.
-Ups… Lo siento, no sé lo que me ha pasado…
Entonces Juan se vuelve a acercar y le devuelve el beso. Así, pasaron la mayoría de la tarde abrazados, mirando el anochecer. Y desde entonces, Juan cambió mucho, porque prefirió que en esa relación que se aproximaba, él no iba a ser él el engañado, y que nunca más volvería a pasar por lo mismo.




Una tarde de junio, en un cine de la ciudad.
Andrea se tapa la cara con las palomitas. Le dan mucho miedo esas películas, por muy mala que sea.  Tras el susto, se ríe de miedo y se abraza a Darío, que disfruta viéndola así. Es genial que todo vaya a su favor, pero sabe que no durará mucho tiempo.
Sandra se ha sentado junto a Tamara y Teresa. Al otro lado de Tamara está Luis.
-Tamara, ¿podrías decirle a Sandra que lo siento y que la quiero?
Tamara le hace caso y se lo dice a Sandra.
-Ok, dile que no se tiene que disculpar conmigo, si no con su novia.
Tamara se lo dice a Luis.
-Bien, pues dile que…
-¡Podéis hablarlo vosotros solos, no soy un loro!- chilla Tamara por todo el cine. La gente la manda callar con siseos y con gritos aún más altos y bruscos, así que decide estar atenta a la película.
Teresa está al otro lado de Sandra junto a Edu liándose a besos y achuchones sin enterarse de la película, porque ellos ya viven la suya, llena de amor y calidez.
María y Pablo disfrutan de la película dándose besos con sabor a palomitas y a refresco y dando brincos cada vez que ocurre algo en aquella casa oscura que sale en la gran pantalla.
Al salir del cine, las chicas van al Pull and Bear, mientras que los chicos se meten en el Game, buscando nuevos juegos con los que viciarse con sus amigos. Los chicos nunca crecen.
Al salir todos de las tiendas con un objeto más, van a la tienda de animales.
Andrea ve a un precioso cachorrito de  Yorkshire Terrier:
-¡Aish! ¡Pero qué mono! Yo siempre he querido uno pero… ¡Ahí va! Cuesta un pastón, normal, con lo bonito que es…
-Cariño, es una chica…
-Oh… Da igual, es preciosa, ojalá tuviese dinero… Porque mis padres no dirían que no tuviese esta ricura…
-Yo te la compro...
-¿Sí? ¿Tienes tanto dinero? No, da igual, también tendría que comprarle el pienso y algún juguete para que juegue... Aunque para la comida y el juguete me llega, no me llega para esta preciosidad...
-Perdone...- dice Darío llamando a la dependienta.- Me llevo este cachorro, y póngame la cama mas mullida que tenga, un trasportín, un comedero y pienso.
-Cielo, de verdad que no...
Darío la interrumpe con un beso suave, delicado y perfecto.
-Sólo quiero que seas feliz.- dice lleno de energía, feliz e ilusionado.
-Cariño, no hace falta que me hagas feliz, junto a ti ya soy feliz.
Se dan un beso largo sin darse cuenta de que sus amigos son expectantes de él, y también la dependienta, que había vuelto con lo que Darío había pedido.
Así pues, la tarde fue pasando rápida y feliz para algunos, pero insoportable para otros.
Sandra sigue mal con Luis, nada iba a cambiar, o eso creía ella. En cambio, Pablo y María son felices e inseparables. Mientras, Tamara disfruta que sus amigos sean felices, y no ve el momento de estar igual de bien con una persona que te comprenda y que te ayude en todo momento. Pero ella misma sabe que puede llegar a doler mucho.
 Teresa y Edu siguen camelados el uno por el otro. No ven el momento de irse a casa de alguno para satisfacer las necesidades de ambos.
Andrea y Darío aprovecharon una bonita tarde, perfecta e inolvidable, ya que ella vuelve a casa y duerme con su nueva mascota y pensando un nombre para la mascota. Y al final se decide por Greta, ya que ese nombre le resulta precioso y siempre ha querido un perrito que se llame así.


viernes, 13 de abril de 2012

El Amor Duele 8

Capítulo 8

Una tarde de Junio, en un lugar de la ciudad.
Ha sido un día duro. Esa tarde va a ir al centro con sus amigos, y él va a ir.No espera el momento oportuno para arreglarse y vestirse.
Se pone su brillo de labios favorito y su sombra de ojos dorada que hacen más profundos sus ojos verdes, y se pone su minifalda vaquera que enseña sus piernas perfectas, su top amarillo con estrellitas verdes de palabra de honor y sus zapatos de tacón verdes.Se mira al espejo mientras se pone la espuma de rizos de marca y se pone el rímel y la raya de ojos. Después se pone una diadema de color vaquero a juego con su falda. Perfecta, sí, perfecta.
Andrea está ilusionada con la salida de esa tarde, y no sabe por qué, tiene ganas de verle. No quiere caer de nuevo en brazos de alguien ciegamente, y que esa persona te tire y te deje por otra.
Pero Darío no es como Juan. Es más bueno, más listo, y es guapo. No sabe cómo no pudo fijarse de él hasta ahora. Él la quiere. Y ella está empezando a quererle.
Andrea coge su bolso amarillo de marca y sale por la puerta después de despedirse de sus padres. Ha quedado con sus amigos en el parque del centro. De repente le vibra la blackberry. Le hablaba Luis por el Tuenti.
-Hola.
-Hola, ¿Vas al centro tú también?
-Sí, Darío me invitó.
-Ah, ok, pues nos vemos en el parque del centro.
-Ok, yo ya estoy allí. También están Tamara y Darío. Hasta ahora.
-Hasta ahora.
Andrea se pone aún más nerviosa. ¡Darío ya está allí! Piensa en una buena entrada para impresionarle con su nuevo peinado. Esa mañana se había saltado las últimas clases para hacerse las mechas. Al verse con ellas en casa, supo que le quedaban muy bien con su color de pelo natural y con el de sus ojos.
Llega a la puerta del parque y se saca el kit de maquillaje del bolso y se mira en el espejito. Está aún más perfecta que cuando salió de casa gracias a que no hay viento.
Entra y ve a sus amigos y al chico que le gusta mirando su nuevo look.
-Ho-hola.- dice Darío entrecortado.- me encanta tu nuevo peinado.
-Gracias.- dice Andrea, y sin poder contenerse, le da un beso en la mejilla.
Darío se sonroja y se atreve a acercarse y besarle. Andrea ve sus intenciones, y decide pararle.
-Aquí no, por favor, en otro sitio más… Privado…
Darío coge a Andrea de la mano y corren hacia el centro del parque.
-¿Adónde vais?-Pregunta Tamara sorprendida.
-¡Ahora volvemos!
Llegan a la fuente luminosa, recién limpia, brillante. Se esconden en un arbusto y Darío se va acercando a Andrea, despacio.
 Andrea se siente feliz y enamorada. Abraza a Darío con pasión y le da un leve beso en los labios. Dulce, excitante y precioso para ambos. Se dan otros besos más y millones de abrazos que los estremecen. De repente, Andrea se tropieza y cae junto a Darío en la fuente.
Darío se echa a reír. Siente que uno de sus mejores sueños se hacen realidad: Ella le ama. Sigue riéndose mientras le quita la camiseta a Andrea.
Andrea le quita la camiseta y los pantalones a Darío y siente un escalofrío; el agua de la fuente estaba muy fría.
Alguien se asoma por detrás. Era Juan. Ve como otro hombre que no era él ama a su antiguo amor. -‘’Supongo que me lo merezco’’-piensa lleno de dolor y con miles de lágrimas corriendo por sus mejillas. Se limpia las lágrimas y vuelve al banco de donde había vuelto, donde estaba su amante.
-¿Ya has meado?- dice Silvia con una botella de vodka en la mano.
-Sí. Pero no me gusta mucho este parque. Vámonos a otro sitio.
-Claro, cariño.
Silvia y Juan salen de aquel parque, una borracha, y el otro con el corazón partido.
Mientras, Andrea y Darío se visten. No han llegado a mucho, pues no tenían protección. Pero se llevan de aquella fuente un gran recuerdo que lo tendrán siempre en sus corazones. Vuelven con el grupo, enamorados, felices e ilusionados porque una nueva historia iba a comenzar, pero todas las historias tienen un final, pues, como Andrea y sus amigas sabían, el amor no duele, sino mata.
-¿Dónde estabais? Ya han llegado todos.- dice Tamara cansada de tanto esperar.- ¿Qué hacéis mojados?
Darío y Andrea se miran entre si y se empiezan a reír.
-Nos hemos caído en la fuente.-dice Andrea al fin.
-Vaya tortolitos- dice María abrazada a Pablo.- Yo quiero también a alguien que me haga cosas bonitas…
-Tranquila, cielo, que las tendrás. Te lo prometo.
Se dan un beso largo y tierno en la boca, mientras todos miran, espectadores del gran amor que se procesan.
-Bueno…Cuando queráis…- dice Tamara.- Hay que comprarles ropa a estos tortolitos.- dice dirigiéndose a Andrea y a Darío.
La pandilla sale del parque y se dirige hacia una tienda, donde Darío y Andrea se compran ropa. Andrea se decide por una camiseta palabra de honor rosa, unos pantalones cortos vaqueros ajustados, un bolso vaquero y unas bailarinas rosas. Darío se decanta por una camiseta verde, unos vaqueros y unas zapatillas de Adidas.
 Después llegan al cine y se ponen en la cola de las palomitas.
-Esto…Sandra…- dice Luis intentando hablar con ella.
-¿Si?
-Voy a cortar con mi novia.
-Pues cuando lo hagas, me avisas.
-Esto…Te quiero.
-Y yo, pero no quiero causar molestia en una relación.
-Tú nunca me has causado molestia, créeme…
-Ni tú a mí, pero yo me refería a causarle molestia a tu novia.
-Ya… Pero en el amor todo vale.
-El amor está sobrevalorado. No todo vale en el amor si perjudicas a alguien a quien no quieres perjudicar.
-Ya, pero en el amor casi siempre se daña a alguien, quieras o no quieras, es inevitable no amar a alguien sin hacer daño.
-Yo prefiero hacerme daño a mí misma y no a los demás, y si tú no piensas así no creo que estemos bien juntos.
Luis se aleja de Sandra y se acerca al mostrador para comprarse las palomitas y la bebida.
A Sandra le duele todo lo que está viendo de Luis. No piensa igual que ella. Está viendo que es un auténtico imbécil pero, en parte, tiene razón en algo.
María se acerca a Pablo y le susurra algo al oído. Pablo le coge la mano a María y ésta se ruboriza. Pablo se agacha hacia María y le da un beso en los labios. Largo y bonito. Ambos esperaban este momento desde hacía mucho tiempo.
Teresa y Edu no paran de achucharse y besarse durante todo el camino. Ellos están bien, felices, ansiosos de llegar a casa y estar íntimamente más juntos y más enamorados el uno del otro.
Tamara observa a todas las parejas y suspira. Desea encontrar a alguien con quien ser feliz. Pero no hay prisa. Ella prefiere vivir la vida y pasar de los romances durante mucho tiempo.
Andrea se pega a Darío y le abraza. Ha visto todas las escenas de sus amigos, de su pandilla de toda la vida. Ella sabe más que nadie que el amor puede llegar a hacer mucho daño. Pero también puede llevar hacia la felicidad.