El Amor Duele

El Amor Duele

Bienvenidos a 'El Amor Duele'

Hola, lo que vais a ver en un instante es una historia de amor de adolescentes y de amistades que, pudieron serlo en el pasado, o son amigos del alma en el presente. Espero que os guste mi novela, a la que pongo dedicación y tiempo. A quien no le guste, que me lo diga, porque así puedo aspirar a mejorar. Muchísimas gracias por todo :)

martes, 3 de julio de 2012

El Amor Duele 16


Capítulo 16
Esa misma tarde de junio, en un lugar de la ciudad...

-Y... Ya está, creo que eso es todo.- dice Darío terminando de contarles a Sandra y a Luis lo que había sucedido.

-¿Pero de verdad ha pasado eso?- dice Sandra boquiabierta.- joder, pues ahora que he oído todo esto, me da un poco de pena Silvia, ahora la entiendo un poco más, pero eso sí, que le haya pasado esto no quiere decir que tenga que coger a una persona de las que le han dado de lado y joderle la vida...

-Estoy de acuerdo. Esto tenía que hablarlo con vosotras e intentar solucionarlo...- dice Luis.

-Ya lo sé, pero mi hermana es muy orgullosa, y cuando le hacen daño no puede evitar hacer estas cosas.

-Pero nosotras no la dejamos de lado, ella empezó a comportarse de una forma que no nos gustó mucho, y después empezó a distanciarse...

-Sí, yo creo lo mismo-dice Darío- pero no podemos estar seguros. Hablaré con mi hermana cuando no esté apestando a alcohol y en el momento oportuno, si ella me deja, claro... Pero yo creo que no parará de hacernos sufrir a todos para intentar separarnos.

-Bueno, yo... Me voy ya.- dice Luis decepcionado por no haber podido hablar con Sandra.- seguro que no nos separaremos, el grupo es demasiado importante.

-Sí... Yo te acompaño.-dice Sandra.

-Adiós chicos.- dice Andrea.- Gracias por todo.

Sandra y Luis se despiden de todos y caminan hacia la salida del parque en silencio.

-Bueno...- dice finalmente Sandra.- ¿qué querías decirme?

-Pues... Lo he dejado con mi novia.

-¿Sí?

-Te dije que lo haría.

-Y... ¿Por qué?

-Porque te quiero Sandra, porque eres la chica más guapa y más especial que he conocido. Porque tú eres la única chica que me hace sentir especial. Porque sin ti no soy nada...

-Cállate ya.- le interrumpe Sandra dándole un beso en los labios.

Y así, esta nueva pareja se aleja del parque de la mano y con muchas cosas que decirse entre ellos.

En otro lugar...

Estela mira a Izan. Pobrecillo, no se merece sufrir así.-piensa.-Quizás está realmente enamorado de Ana y yo le he roto el corazón...

Sacude la cabeza.-No, si acaso lo ha hecho Ana, que siempre sale con los chicos que me gustan a mí sin ni siquiera quererlos. Ya estoy harta de ella. Sólo piensa en ella misma, no piensa en el daño que les puede hacer a los demás. Es injusto...

Izan bebe de su coca-cola y muerde la pajita mientras piensa. ¿Y si le gusto a Estela? ¿Y si en verdad nunca hubiese estado enamorado de Ana?

Sacude la cabeza-Igual si que le gusté a Estela, pero si ahora Ana sale con Manu... ¿Significa que ahora a Estela le gusta Manu? Bah, pienso demasiado. Quizás debería hablar con ella...

Pasa la tarde. La pandilla termina de comer y Lidia se marcha a su casa dándole un abrazo a su amiga. Siente pena al dejarla sola, pero no puede quedarse más tiempo.

Ana y Manu se adelantan mientras ella le tira los tejos a él. Estela e Izan se quedan atrás, mirando como Ana intenta de nuevo quitarle la ilusión a Estela, pero sin ningún resultado.

-Estela...

-¿Sí?

-¿Te apetece quedar mañana?

-Sí, claro. ¿A qué hora y dónde?

-Umm... A las cinco en la boca del metro que está cerca de mi casa.

-OK.

Se despiden todos y se van cada uno a su casa, pensando cada uno en sus cosas, en sus maquinaciones o en sus problemas. Y es que, este verano va a ser traumático para Estela.

En la casa de Silvia y Darío...

Juan vuelve del baño mientras Silvia cuelga de una conversación con el empollón de la clase.
Juan intenta darle un beso, pero Silvia le da un bofetón en la cara.

-¡Me has mentido!

-¡Qué va!

-He hablado con Martin y me ha dicho que no te ayuda desde hace cuatro meses, además, ¡si ya ha acabado el curso!

-Vale, sí, te he... Mentido.- reconoce Juan avergonzado.

-¿Y dónde estabas si se puede saber?

-Estaba...

-¿Sí?

-Estaba siguiendo a Andrea, que estaba saliendo con tu hermano.

¿Y por qué? Un momento... ¿Con mi hermano?

-Sí... Me llamó mucho la atención y les seguí...

-¿Y cómo lo supiste?

-Pues... Les vi de camino a tu casa, de casualidad.

-Ah... Bien hecho, Juan. Ahora hay que pensar cómo vamos a hacerles daño a esas personas. No se merecen estar juntos. Se merecen sufrir.

El dolor de Silvia parecía infinito. ¿De verdad hacía falta hacer daña hasta a su propio hermano? Eso no lo sabe ni ella misma.

lunes, 2 de julio de 2012

El Amor Duele 15


Capítulo 15

Hace tres meses, en el instituto de la ciudad...

Izan se sienta en un banco pensativo. No puede dejar de pensar en ella. Ojalá a ella le guste él, pero sabe que Estela sólo quiere ser su amiga. O eso es lo que piensa.
 Ana se acerca a él y se sienta a su lado. ¿Qué hace esta chica? ¿No es amiga de Estela?- Piensa él.
-Hola, Izan.
-Hola... Ana.- dice recordando su nombre.
-¿Te apetece ir a la cafetería a tomar algo?

Bueno, no estaría mal...- piensa.- Además, ella no está nada mal... Aunque hay rumores de que sale con los chicos que le gustan a... No, seguro que es mentira...

-Claro.- responde al fin.

Y juntos, se van a la cafetería mientras la persona que quiere Izan mira con recelo a Ana y piensa: Siempre lo mismo...

Esa tarde de junio, en un lugar de la ciudad...

Se sienta en un banco del parque y espera a Luis. Ha quedado con ella por algo muy importante que quiere decirle. Sandra está nerviosa e intrigada. ¿Qué querrá decirle? No lo sabe. Uff. De repente ve a una chica llorar con un chico. Le resultan familiares aquellos chicos. Y los reconoce.
Anda hacia ellos y ve a Andrea llorar desconsoladamente mientras Darío la abraza.

-¿Qué ha pasado?
-Eso, ¿qué ha pasado?- pregunta Luis, que acaba de llegar.
-Cariño, ¿te importa si les cuento lo que ha pasado?
-No...
-De acuerdo. Pues...

Esa tarde de junio, en la casa de Silvia y Darío...

-...Y eso es lo que ha pasado.- dice Silvia gritándole a Juan.
-Siento no haberte cogido el teléfono cariño...
-¿¡Qué lo sientes!? ¡Es más que eso! ¡Me has colgado, Juan, joder!
-Lo siento, estaba...
-No lo sientas. Estoy más que harta. Déjame en paz.
-Lo siento de verdad...
-¿Dónde estabas?
-Estaba...
-¿Sí?
-Estaba en casa de Martin estudiando, le he prometido dinero si me ayuda a aprobar mates.
-Umm... De acuerdo, te perdono, pero como sea mentira...
-No es mentira, cielo. Yo nunca te mentiría. Te lo prometo.
-Bien. Hay que hacer sufrir a Andrea sea como sea. Estoy harta de que se haga la víctima cuando ella ha sido la que me ha dejado de lado por las demás. Lo único que quiero ahora es hacerle pasar por lo que he pasado yo.
-¿No crees que?...
-¿Qué?
-¿No ha sufrido bastante ya con que le hayas puesto los cuernos conmigo y le hayamos metido droga en su copa para que caiga en la cama conmigo?
-No creas. El amor duele, sí es verdad. Pero que una amistad te deje de lado es aún peor que lo haga un amor. Y lo sé de sobra por experiencia.
-De acuerdo, pues... Te ayudaré.- promete Juan dudoso.
-Contaba con ello.
Y más dolor se aproxima en ese duro verano que sólo ha hecho más que empezar...


viernes, 15 de junio de 2012

El Amor Duele 14


Capítulo 14

Esa tarde de junio, en otro lugar de la ciudad...

-¿Qué haces aquí?- pregunta asqueada y borracha.

-He venido porque...

-Ha venido porque le ha dado la puta gana Silvia, y porque le he invitado yo. ¿Hay algún problema?

-Sí, que a papá y a mamá no les va a gustar cuando lleguen el saber que aquí ha estado una puta.

Darío se dirige a Silvia brusco y con ganas de acabar con ella cuanto antes, pero Andrea le coge el brazo y le echa hacia atrás.

-No importa, cariño.- lanza una mirada despreciable.-Ella siempre ha sido así.

-Como una zorra no, desde luego.

Andrea se acerca hacia Silvia y se le queda mirando a pocos centímetros de su cara.

-Escucha Silvia: Algún día, todo lo que me estás haciendo, se volverá a tu contra, todo lo que tú haces te lo harán algún día, y todo lo que les digas a los demás, lo serás todo algún día. Que ciega que estuve al ser tu mejor amiga...

Silvia agacha la cabeza y ve como los pies de su nueva enemiga se alejan de ella.

-¡Eres una zorra! ¡Te odio! ¡Jamás fuiste mi mejor amiga, sólo te intentaba joder la vida! ¡Puta!- chilla Silvia antes de que Andrea y Darío desapareciesen por la puerta.

Después de aquella escena, Silvia se pone a llorar.

-Joder, estoy harta de este mundo...

En otro lugar...

Estela, la hermana de Andrea, está comiendo en el Mc Donalds con Lidia, Ana, Izan y Manu, aunque Izan está un poco triste porque Ana le ha dejado. Ana bebe una coca-cola mientras liga con Manu.

-Bueno...- dice Estela fingiendo que le molesta.- Dejadlo ya...

-Ah, sí, claro...- dice Manu preocupado por Izan

Estela se acerca a Izan.

-¿Qué te pasa?

-Como si tú no lo supieras.

-¿Es por...?

-Sí. Me ha dejado.

-Lo siento de verdad, aunque si te digo la verdad, tú no te mereces estar con ella...

Izan se queda pensativo. Quizás Estela tenga razón. Todo lo que ha hecho por ella ha sido en vano. Igual no le quería. Recuerda otras veces en las que Ana ha salido con otros. Siempre los ha presentado al grupo, y Estela siempre estaba molesta con ella, porque siempre salía con los chicos que le gustaban a ella. Quizás él haya sido uno más sólo porque... No, no puede ser...

Esa tarde de junio...

Tina llora. No aguanta todo ese sufrimiento que le ha venido encima. Y lo peor es que ya no tiene a nadie...
Alguien la llama por teléfono. Es uno de los posibles padres. Ella contesta.

-Ho-hola Tina. El caso es que no sé por qué te he llamado... Quizás sería porque no aguantaba sin oír tu voz...

-Albert...

-Lo siento. Él estará ahora contigo dándote lo que cree que mereces, pero tú te mereces mucho más. Te quiero, Tina.

Ella nota un cosquilleo en su tripa. No, no puede ser... ¿Está enamorada de él? ¿Habría elegido mal su destino? Sin ninguna duda, sí.

Esa tarde de junio, justo después del encontronazo con Silvia...

Andrea llora apenada. A Darío le cuesta ver a su novia triste. No se lo merece.

-Qui-quiero contarte una cosa.- dice Andrea después de media hora de llantos sin control.

Darío asiente y espera a que su novia le cuente lo que desea.

-Como ya sabes, Silvia formaba parte del grupo de María, Sandra, Tamara, Teresa y yo. Pero hubo un pequeño problema. Ella lo dejó con Daniel y yo no estuve con ella para apoyarla, ni tampoco el grupo. Nos separamos de ella sin ni siquiera darnos cuenta. Pero le dolió mucho más mi traición que la de las demás, porque de mí no se lo esperaba. Supongo que se vengó conmigo junto a Juan, que fue utilizado y mangoneado por unas noches de sexo duro. Por eso me ha hecho todo esto. ¿Me haces un favor? Consuélala, por favor, es tu hermana, necesita apoyo, aunque me haya hecho mucho daño, porque yo la quería y la quiero muchísimo.

Darío asiente decidido. Al fin y al cabo, es su hermana, y le hace falta un poco de cariño.

-Muchísimas gracias, cielo. Te lo agradezco de corazón.

-No eres tú la que me tiene que agradecer algo, soy yo. Me siento muy afortunado de estar contigo. Siento que mi hermana te haya hecho todo esto que te ha pasado, porque lo que tú has hecho no es excusa para que ella te lo haya hecho, pero al fin y al cabo, es ella la que acabaría perdiendo su amistad, no tú. No te lamentes por algo que no has hecho, y...- Darío toca su cara con sus dedos y le quita las lágrimas.- Tú estás más guapa sonriendo.
Andrea ríe y se acerca a Darío y le da un cálido y salado beso en sus labios.

Aquella última tarde de junio nunca fue olvidada, porque fue el principio de un verano lleno de alegrías y de tristezas que aquella pandilla no olvidará nunca.

viernes, 1 de junio de 2012

El Amor Duele 13.



Capítulo 13

Esa tarde de Junio, en otro lugar de la ciudad, mucho antes de las seis...

Tina camina de un lado a otro de su casa. No sabe cómo decirle a Luis que ha concebido un hijo suyo. Tampoco sabe lo que quiere decirle él.


Han quedado en la casa de ella a las seis de la tarde.

Intenta buscar algo que no llame demasiado la atención. Encuentra una camiseta de tirantes turquesa, unos vaqueros ajustados y unas bailarinas del mismo color que la camiseta. Perfecto.


Mira el reloj de móvil: Todavía era pronto. Se sienta en uno de los sofás del salón mientras merienda helado de fresa.


A las cinco y media suena el telefonillo. Qué pronto... – piensa.
-¿Quién es?
-Soy Albert.
-Albert te dije que...
-Tina, yo te quiero, y si el bebé es mío, te cuidaré mejor que ése chico de la que también estás enamorada. Si te gusta él, desapareceré de tu vida para siempre. Si no... Seré el más feliz del mundo...
-Lo siento, Albert.
Pasan varios minutos.
-No... No pasa nada... Estaré ahí por si deseas cambiar de idea.
-De... Acuerdo.


Tina está confusa. Pero ya ha elegido: Luis es su chico, y el padre de su hijo. Y se terminó.


Albert se fue con el corazón roto, pero habrá más de un corazón roto en aquella tarde.

Esta tarde, en otro lugar de la ciudad...

Se mira en el espejo. Intenta ensayar lo que nunca creería que haría, pero por Sandra, es capaz de todo. Llevaba más de un año junto a Tina, pero ya lo tenía decidido.


Luis no sabe cómo hacerlo de la menor forma posible. Hace gestos compasivos y ensaya lo que piensa decirle. Pero una ruptura siempre duele.


A las cinco y media se dirige hacia la casa de Tina. Camina lentamente, sin prisa.


De camino se encuentra con un chico alto, moreno y de más de veinte años llorando por una chica amada. La misma a la que iba a ver ahora.


Llama al timbre y mira su reloj: Tan puntual como siempre. Sube las escaleras pensando en lo que está a punto de hacer. No tiene duda alguna: quiere a su Sandra. Quiere sentirla, olerla, tocarla...


Llega a la puerta y espera a que ella abra la puerta. Ya no hay marcha atrás.


-Hola.
-Hola, Tina.


Él entra en la casa mientras ella se sienta en el sofá donde antes había llorado por el sufrimiento de una persona querida y había comido un poco de helado.


-Tengo que decirte una cosa.
-Y yo otra.
-Comienza tú- señala Luis caballeroso.- ¿qué quieres decirme?
-Esto va a ser difícil pero... Esto... Estoy embarazada.
-¿Qué-qué?
-Sí...


Largo silencio. Él piensa. Ella mira su vientre deseosa de que su criatura esté fuera de ella y tenga vida.


-¿Ya te has hecho las pruebas?


Ella asiente lentamente.


-Yo tengo que decirte lo que quiero porque no quiero estar contigo incómodo. No...
-Entiendo... No quieres estar conmigo. Lo comprendí cuando leí el SMS
-Ya... Lo siento mucho, yo...


Luis saca su cartera y le da todo lo que tiene a Tina.


-No hace falta, yo...
-Quédatelo, siento que te lo debo.


Ella asiente, pero los remordimientos de haberle puesto los cuernos a ése chico la reconcome. Menos mal que se arrepintió a tiempo.


-Adiós, Tina. Que te vaya bien con el violín.
-Adiós, Luis. Suerte con todo lo que te suceda a partir de ahora.


Sale de la casa triste, solo. Está a punto de dejar en aquella sala a una mujer fuerte que tiene a su futuro hijo en su vientre.
 Le desea todo lo mejor mientras baja por las escaleras y sueña con la única chica que cabe en su corazón: Sandra.

sábado, 26 de mayo de 2012

El Amor Duele 12



Gracias por seguirme, fans de El Amor Duele. Sin vosotr@s, nada sería posible. Sin vuestro apoyo, no habría continuado. Muchas gracias, de verdad. Disfrutad de este capítulo:
Capítulo 12

Esa mañana de Junio a las ocho de la mañana...

Darío cuelga el teléfono. Ha estado desde las seis de la mañana intentando explicar y convencer a Daniel de lo que tiene que hacer por él y por su hermana. El chico no es muy listo, ni lo pilla todo al instante, pero es muy cabezota. Seguía queriendo con locura a Silvia.

Se tumba en la cama y pone el despertador a las once. Necesita dormir un poco más para sentirse mejor en la cita con Andrea. ¿Qué pasará? ¿Haremos algo? El otro día en la fuente, nos pusimos calientes... Centrándose en esos pensamientos, queda dormido como un lirón...

Suena el despertador. Él se despierta, se arregla, se viste y sale de su casa corriendo. Está ansioso de verla, de sentirla, de tocarla...

Llega el parque de su infancia y queda parado ante tal belleza: aquella chica de ojos verdes, de la que suspira hace tiempo, con un vestido rosa, ceñido, palabra de honor.

Él se acerca a ella, pero no puede tocarla. No puede sentirla. No puede acariciarla.

Llega otro chico, el chico por el que suspiraba ella. Sí, Juan. Él sí que puede tocarla. Se dan un beso tierno, mientras que a él se le rompe el corazón en mil pedazos.

Él ve lo que pasa minutos después. Ella sufre. Juan goza. Desnudos, en un banco lleno de flores, que tapan los dos cuerpos. Ella, de repente, se deja llevar. Le abandona. Se entrega a Juan.

Darío chilla lo más fuerte que puede, pero no se oye sonido alguno...
Entonces se da cuente de que es...




Suena el despertador. Darío se levanta sudoroso por aquella pesadilla. No desea que se cumpla. Se viste lentamente y come. Se queda viendo la televisión hasta la hora exacta para poder bajar y encaminarse hacia el parque.

No para de pensar en el sueño que ha tenido. ¿Y si se cumpliese...?. Ése era en lo único que pensaba en todo el camino hasta llegar al parque.

No la ve. Se sienta en un banco y la espera sentado en él. Piensa en la chica de la que se ha enamorado: En su silueta, en su rostro, en sus ojos, en sus labios...

Alguien le tapa los ojos por detrás, pero él la reconoce por su aroma: Es ella.
Le da un beso en la nuca y va prosiguiendo besándole por todo el cuello.
¿Y si sucediese...? Se preguntaban los dos. Andrea sigue besándole por el cuello, llega hasta su rostro y le besa en los labios. Con pasión. Con dulzura.

Andrea le destapa los ojos, y entonces Darío puede comprobar lo guapa que estaba. Él la abraza con deseo. Desea tenerla.

Largos minutos después, cortos para ellos, se dejan de besar y pasean por el parque.

-Bueno, ¿qué tal te va todo?

-Bueno, a mí me va bien, pero mi prima va mal. Ella y Edu han...

-Lo sé- le interrumpe Darío.- me lo ha contado él.

-Lo suponía...

-Que lista, mi chica.- le da un beso en la mejilla.

-Claro, por algo estudiaré Magisterio cuando vaya a la universidad, aunque... Puede que me tome un año sabático.

-Jajaja, y yo.

Cogidos de la mano, la pareja va paseando por el parque, mientras un alma en pena les sigue durante todo su paseo.

Juan no le quita ojo a Andrea. Está preciosa. Conmigo nunca se ponía así de guapa... Piensa triste y desconsolado.

Le suena el móvil. Es Silvia. Juan le cuelga y pone el teléfono en silencio para poder espiar a su ex amor, obsesionándose aún más que  cuando estaba con ella.

Andrea y Darío se besan. Para ellos, un vuelco en el corazón, para él, una punzada en el estómago y unas ganas terribles de vomitar.

Me lo he buscado, yo solo he perdido a la chica que podía haber sido el amor de mi vida...Se encamina a un arbusto mientras la pareja deja de besarse y camina hacia la salida del parque.

-Esto... ¿Te vienes a mi casa?

-Claro.

Andrea se pone nerviosa. ¡Oh dios! ¿¡Y si sucediese!? ¡Madre mía, madre mía, madre mía! Piensa mientras se muerde el labio inferior.

-No haré nada que tú no quieras.- dice Darío al leer su expresión.

Andrea siente decidida. Si surge, surgirá porque sí y ya está.
Está a punto de convertir ese pensamiento en un comentario, pero él le besa con dulzura mucho antes de poder articular palabra alguna.

Llegan a la casa de él. Antes de que Andrea pudiese entrar, Darío entra antes para comprobar que su hermana no estaba de nuevo con Juan.
Después de comprobar que no estaba, hace pasar a Andrea y se meten en la habitación de Darío.
Andrea se sienta en su cama. Es blanda. Él se sienta al lado suyo y se queda mirándole con cara de embobado, de enamorado. Qué bonito puede llegar a ser el amor,- piensa- y yo lo estoy viviendo...

Andrea se gira y se cruzan las miradas. El ardor es irrevocable. Se van acercando el uno al otro lentamente. Se besan cariñosamente. Ambos se estremecen.

Se levantan de la cama y comienzan a quitarse la ropa mientras se besan. Sienten que sus mundos están a punto de fusionarse, para convertirse definitivamente en uno.

Pero se oye un ruido. Alguien abre la puerta. Silvia entra cabreadísima con Juan y con una botella y un cigarro en las manos. Se sienta en el sofá y fuma ofendida, enfadada por el cuelgue de su amante.

A Darío y a Andrea les corta el rollo. Se sienten incómodos en su presencia. Salen de la habitación con la ropa puesta y se plantan en frente de Silvia.
Algo le dice a Andrea que en ese encuentro que están a punto de tener no va a tener buenas consecuencias. Y tiene razón.

sábado, 19 de mayo de 2012

El Amor Duele 11


Este capítulo se lo dedico a mi amigo Borja, que me ha apoyado siempre, y siempre estaré con él cuando lo necesite. J También se lo dedico a mi amiga Joanna, que por muchos cabreos que tengamos, siempre estaremos juntas. Te quiero. (L) Paula Abellán Luna, eres la mejor, te quiero mucho (L) Laura, a ti también te quiero mucho (L) Nerea, gatita, te quiero. Gina, pegapony, eres la mejor. Te quiero.
Aquí tenéis es capítulo, lectores, gracias por seguir mi novela:

Capítulo 11
Al día siguiente, en otro lugar de la ciudad...
Andrea se despereza en la cama y se frota los ojos. A su lado está Greta moviendo el rabo y chupándole la cara con cariño.

-Buenos días, Greta.- dice Andrea con entusiasmo.- Hoy es el primer día de vacaciones, ¿quieres pasear?
La perrita ladea de un lado a otro la cola y suelta un ladrido. Andrea se levanta y se viste para hacer footing. Sale de su cuarto y se dirige a su madre.

-Mamá, ¿Sabes dónde está la correa que usábamos con Lacy?

-Sí, está encima de la mesa, sabía que hoy querrías sacarla a la calle... Pero... ¿Tiene puesta las vacunas?

-Sí, al comprarla la dependienta me lo dijo, y también me dijo que tiene puesto el chip.

-Bien, entonces adiós, cariño.

-Adiós, mamá.

Andrea baja por las escaleras pensando en Darío. ¿Qué pasará en la cita de esta tarde? Sigue pensando en él hasta que abre la puerta del patio y sale junto a su perrita. De repente, en el banco de enfrente de su casa, ve a una chica llorar desconsolada. Andrea reconoce a esa chica y corre hacia ella.
-¡Prima! ¿Qué te pasa cielo?

Teresa inspira y espira unas cuatro veces antes de responder.

-Yo, yo... Edu me ha dejado.

-No... Imposible...

-Eso creía yo... Pero anoche me partió el corazón, y, y...

-Shh... Tranquila... ¿Te vienes a pasear a Greta conmigo?

Teresa observa a la perrita y la coge para ponérsela en su regazo. La perrita la consuela lamiéndole las lágrimas que corren por sus mejillas.

-Oh... Jejeje, para, perrita mala...- Teresa se dirige a Andrea.-¿Al final le has puesto Greta?

-Sí, ya sabes que siempre he querido una perrita que se llame así...

Las chicas se levantan del banco y pasean. Hablan sobre todo lo que ha pasado. Teresa decide no contarle ni a su prima ni a nadie que a Edu le gusta Tamara, no quiere hacerle daño.

-Y... ¿Por qué te ha dejado?

-Pues dice que porque no se siente cómodo en nuestra relación, pero hemos quedado como amigos.- dice Teresa después de largos minutos de silencio.

-Pues vaya, él se lo pierde. Una chica como tú no tiene por qué sufrir.

Llegan a un parque para perros precioso, donde Andrea decide soltar a Greta para que juegue con los demás perros, mientras que ellas se sientan en un banco a seguir hablando.

-Ey, ey, ey...

-¿Qué?-dice Teresa.

-Hay un tío bueno a las tres en punto que te está mirando...

-¿A mí? No, seguro que se fija en ti...

-No...

-¿Y cómo lo sabes?

-Porque estoy segura.

-Cabezota...

-Sé que lo soy.

Las chicas se ríen mientras que el chico en cuestión se acerca hacia ellas. Es increíblemente guapo: tez morena, ojos marrones, con bíceps y con tableta.

-Hola. ¿Ésa perra es vuestra?

-Sí.-responde Andrea.- Es mía.

-Es muy mona. Soy Fernando. Para vosotras, Fer.

-Hola, Fer.- dice Andrea.- yo soy Andrea, y ésta es mi prima Teresa.

-Hola.

Se quedan hablando durante unos minutos.

-Oye, Teresa...

-¿Si...?

-¿Te apetecería salir conmigo algún día?

-Cla-claro...

Teresa y Fer se intercambian los números de teléfono. Una vez tenían los el número del otro, Fer se despide de las chicas y se va junto a su perro.
Andrea ríe y se dirige a Teresa.

-Te lo dije, te lo dije.-dice señalándola con el dedo.- Sabía que iba a por ti...

-Ya... Pero es muy reciente la ruptura con mi... Ex novio Edu.

-Precisamente. ¿No te ha gustado ese chico? Parecía bueno...

-Sí pero...

-¿Entonces...?- le interrumpe.- ¿Vas a estar toda tu vida pensando en él?

-No, pero es muy difícil Andrea. A ti tampoco te costó poco el superar que Juan te puso los cuernos...

-Sí, lo sé, es difícil.-dice Andrea suspirando.- Pero gracias a que estoy con Darío, me he olvidado de él completamente...

-¿Seguro...?

Andrea no responde a la pregunta. ¿De verdad había dejado de querer a Juan? No lo sabe del todo. En ese momento se siente confusa. ¿Qué siente? ¿Le quiere a Darío? ¿Juan seguirá colado por ella?... En ese momento, se responde a sí misma en dos de las tres preguntas que se han formulado en su cabeza. Sí, pues claro que quiere a Darío, y no, Juan no la ama, o si no, no le hubiese puesto los cuernos...

-Sí...- responde media hora después, cuando se le había olvidado a Teresa la pregunta que le había formulado.

-¿Sí, qué?

-Que sí que he olvidado a Juan. Con Darío me siento... Diferente, extraña, enamorada... Con Juan hacía tiempo que no me sentía así. Por eso te recomiendo que salgas con ese chico.

-Lo intentaré.

Las dos primas se abrazan y vuelven a casa de Andrea, donde Teresa ayuda a Andrea a vestirse y a prepararse para la cita.
 Al final, Andrea se pone una camiseta larda de la bandera de Estados Unidos, unos vaqueros cortos, y unas bailarinas blancas con flecos.

Andrea acompaña a Teresa a su casa y llega al parque de su infancia donde se planea la cita más inolvidable de las dos personas que han decidido estar juntas y apoyarse el uno al otro.

domingo, 13 de mayo de 2012

El Amor Duele 10


Buenas tardes. Siento haber tardado tanto, he tenido problemas familiares y exámenes que estudiar. Espero que os agrade el capítulo, dadme vuestra opinión si podéis. Es un poco corto, pero también suceden muchas cosas. Muchísimas gracias por el apoyo y por seguirme. Disfrutar del capítulo:

Capítulo 10
Aquella misma noche de junio, en un lugar de la ciudad...
Teresa y Edu llegan a la casa de ella. Cubiertos de besos y escalofríos, acaban en la cama, llenos de placer y satisfacción.


Ella disfruta con él y él disfruta con ella. O eso es lo que cree Teresa...
-Tamara...- susurra Edu  lleno de placer.
-¿Qué decías cariño?- dice Teresa alarmada.
-Nada, cariño, nada...
Edu le toca la mejilla a Teresa y suspira de placer al ver que ella cede.


Edu guarda un grandísimo secreto que nadie sabe hasta ahora: él siempre ha querido a Tamara: sus grandes ojos color cielo, aquella melena recogida en una trenza y aquella sonrisa de niña pequeña que le tiene loco.
¿En qué mundo me querrá?- piensa mientras está con  la persona que más le quiere en el mundo.


Aquella noche es larga e insufrible para Teresa. Ella ha oído perfectamente el nombre que había susurrado hace un momento. Deja de pensar y se deja llevar por el dolor y el sufrimiento que debería de ser gozo.
Después de ese mal trago, Teresa se va al baño y solloza como nunca antes había sollozado.


 No se lo puede creer. ¿Estaba pensando en su mejor amiga mientras lo hacían?- piensa antes de secarse las lágrimas y volver con él.


Él está sentado en la cama, con la ropa puesta y con un gesto interrogante. Teresa se quiere asegurar de lo que piensa y le pregunta lo que ella teme:
-¿Me-me quieres? ¿Quieres a otra? ¿Esa otra es Ta... Tamara?


Edu se queda callado y la observa: Morena, pelo castaño teñido con leves mechas rojas, delgada, pero triste. Le entristece hacerle daño. Pero tiene que decírselo, o le dolerá más la mentira.


-Sí, pero no te quiero como te he querido hace ocho meses, pero te quiero. Pero tienes razón. Amo a Tamara. Lo siento mucho...


Teresa se seca una lágrima que cae de sus ojos y sale de la habitación para intentar asimilarlo. Se sienta en uno de los mullidos sofás del salón pensando en su amiga. En la que posee el corazón de su novio.
-Es afortunada.- susurra mientras se hunde y llora.


En ese momento entra Edu en el salón con su mochila y decidido a no pasar la noche en esa casa. Se le acerca al oído y le susurra:
-Lo siento mucho...
Se dispone a levantarse pero ella le detiene.
-¿Me has amado alguna vez?- pregunta con la voz entrecortada.
Edu no tarda en responder.
-Sí, créeme que sí, porque tú has sido lo mejor que me ha pasado en la vida. Y lo eres. Siempre has sido mi mejor amiga, y eso no cambiará pase lo que pase, lo dejemos o no...
-Sí, pero yo no quiero ser tu mejor amiga, Eduardo. Quiero que seamos uno, como antes, y quiero que me quieras tanto o más que a... Ella.
-Lo siento...- repite sincero.
Edu se acerca a ella y le da un beso en la frente.
-Adiós, Teresa. Siempre serás lo más importante para mí.
Edu se encamina a la puerta principal y se va, cerrando la puerta con cuidado.
A Teresa le llega un pensamiento que ha oído varias veces de la boca de su amiga Tamara: Cuando  se cierra una puerta, se abre otra con más oportunidades...



Esa misma noche de junio, en otro lugar de la ciudad...


Tamara se tumba sobre la cama. Piensa e imagina su vida como cualquier otra adolescente obsesionada con el cutis, con tener una buena figura y con tener un novio que te quiera como a nadie, que le ayude a sobrepasar los malos momentos y con quien compartir los buenos. Alguien que la quiera incondicionalmente.
Aquella tarde en el cine las había pasado canutas: ha llegado a envidiar de forma sana a sus amigos porque ella siempre ha querido tener a alguien con quien comenzar una historia, una ilusión, una vida...
Tamara tiene la suficiente esperanza para esperar a su príncipe azul, y si no existe, pues esperará a un príncipe verde. Mientras piensa en todo esto, se queda profundamente dormida...




Esa noche de junio, en otro lugar de la ciudad...


Darío camina de un lado a otro de su habitación. Sabe que él está ahí, con su hermana. Oye gemidos en su habitación. Sale de su cuarto e intenta escuchar poniendo una oreja sobre la puerta del cuarto de Silvia. Se oyen voces, pero no escucha con exactitud. Quita la oreja de la puerta y maquina algo para que dejen en paz a su amor.


Se tumba en su cama y se le revuelven las tripas. Evita pensar en eso y coge un libro de la estantería para comenzar a leerlo, pero sigue pensando en lo cruel que es su hermana y Juan. Él también tiene la culpa, él ha sido el que ha cedido al chantaje. Deja de leer y mira el despertador.


-Las dos y media... – susurra en un suspiro.-Y ellos siguen ahí, fornicando como conejos...- piensa asqueado.


Sale de su cuarto y se mete en el baño. Se lava la cara y se sienta en la tapa del váter, mirándose al espejo.  Se le ve frustrado y decepcionado, porque antes de que Daniel se fuese, Silvia no era así. A las cuatro de la mañana, le entra sueño y se dirige a su cuarto. Se siguen oyendo gemidos en la habitación de Silvia. Darío suspira y pone los ojos en blanco, se mete en la cama y se queda dormido.




A las seis de la mañana, Darío oye cómo se cierra la puerta principal. Se ha ido. Se levanta de la cama y se marea. Le duele mucho la cabeza. Se levanta tambaleándose y se le ocurre una buenísima idea. Coge su móvil y teclea un número de teléfono.


-¿Diga?


-Hola Daniel, soy Darío, el hermano de Silvia. Necesito que me ayudes...